sábado, 8 de junio de 2013


CONSECUENCIAS DE LA MUERTE DE 
«EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR»
1830 – 1863


ANÁLISIS SOCIAL, POLÍTICO Y MILITAR DE TRES DÉCADAS DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE VENEZUELA
 

 

TENIENTE CORONEL  EDGAR ALEJANDRO LUGO PEREIRA

ESPECIALISTA EN HISTORIA MILITAR

IAEDEN, junio, 2013

 

LO HEREDADO DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA

13 años de guerra emancipadora donde zambos, negros, mulatos, indios,  cuarterones, blancos criollos y peninsulares, se enfrentaron en contra de las adversidades para luchar por una causa noble y sin parangón histórico en contra de un imperio donde nunca se ocultaba el sol. “La Corona Española”, por más de 300 años, explotó las riquezas de las sociedades pre-colombinas, borrando a fuerza de cruz y espada, toda oposición, minimizando las más vitales expresiones de nuestra cultura amerindia originaria, convirtiendo esta tierra de gracia, en un campo de explotación y esclavitud en beneficio de pocos a costa del sacrificio de innumerables vidas.

Para 1830 gran parte de la población ha perecido, desde esclavos, indios, mestizos y miembros de la clase dominante, para estos últimos, aparte de haberse convertido en los amos del poder, el balance era negativo: propiedades destruidas y la mano de obra dispersa acostumbrada por ese principio natural de supervivencia al pillaje.

Los esclavos, que también se habían incorporado a la lucha por la independencia bajo el ofrecimiento de su libertad no vieron cumplidas sus aspiraciones. Esto trae como consecuencia, que las promesas hechas a la población sobre igualdad y libertad no sean satisfechas por el proyecto de nación liderado por las élites; el resentimiento social origina, justifica y sirve como pretexto para continuar en armas. “El gran mal que tenía la naciente República de Venezuela era la miseria”, que ocasionó “graves” problemas económicos producto de la guerra, amén de los frecuentes cambios políticos producidos por las pugnas caudillistas que anclaron el crecimiento del país por más de 100 años.

EL NACIMIENTO DE LA IV REPÚBLICA

La Cosiata (30 abril 1826) y la Convención de Ocaña (9 abril 1828), fueron los movimientos políticos y militares que enterraron el sueño de «El Libertador Simón Bolívar», y abrieron el camino para instaurar en Venezuela el fenómeno del caudillismo, debido principalmente a la gran cantidad de líderes nacidos en la gesta de independencia que deseaban ostentar el poder. El 13 de enero de 1830, el Gral. José Antonio Páez, separa a Venezuela de la Gran Colombia y forma el primer gobierno nacional, previendo un ataque por parte de las fuerzas colombianas al mando del Gral. Francisco de Paula Santander, ocupó la población de San Carlos, estado Cojedes, con el Ejército Libertador en campaña, listo para cualquier eventualidad, enviando el primer mensaje de fuerza en condición de Jefe Supremo civil y militar del país.

EL ENSAYO CIVIL

El 24 de enero de 1831, Páez es electo presidente. Hacía poco más de un mes, que el Sol de Colombia se había apagado para siempre, iniciándose con este acontecimiento el nacimiento de la IV República. Venezuela comenzaba su cuarta etapa con un millón de habitantes, sin tener una adecuada organización política y administrativa. En 1834 Páez, convoca a las primeras elecciones republicanas, Mariño, Soublette, Salóm y José María Vargas, (candidato de Páez), se presentan en pugna por la primera magistratura, poniéndose en clara evidencia,  el enfrentamiento histórico entre civiles y militares que marcarían el devenir histórico de la nación venezolana.

El Dr. José María Vargas, insigne médico venezolano, quien desde 1834 hasta 1838, dio inicio a un accidentado y convulsionado período marcado por la oposición militarista, la inestabilidad política y la intranquilidad pública, a lo largo de su gobierno renunció dos veces, fue desterrado y repuesto en el poder por Páez, quien vence en batalla a Mariño, poniendo fin a la Revolución de las Reformas.

LA ERA DE PÁEZ

1821-1847. La dominación de Páez dura 26 años, contados a partir de Carabobo, va a tener un cariz de jefe único a partir de la creación de la IV República.

Aspectos positivos: definición de la entidad del Estado, reconocimiento de la obra de Bolívar y consolidación de las instituciones fundamentales del Estado.

Aspectos negativos: la corrupción permanente que influencia los aspectos políticos del Estado, la autocracia da inicio a lo que se conocería como la oligarquía conservadora hasta 1847, fecha en que asume el poder José Tadeo Monagas apoyado por Páez. Su poder declina y se alza en armas en contra de Monagas, siendo derrotado y exiliado del país.

LA TRANSICIÓN

El Gral. Carlos Soublette, nació en La Guaira en 1789 y murió en Caracas en 1870. Estuvo activo durante toda la Guerra de Independencia, siendo Secretario de Guerra y Marina de la Gran Colombia luego de la muerte del Libertador. Desde 1834 a 1837, fue negociador del reconocimiento de Venezuela por España. En 1842, asume la presidencia de la República de Venezuela, de manos del Gral. Páez quien había sucedido al Dr. José María Vargas. Durante su gobierno logró conceder la amnistía a los insurrectos de la Revolución de las Reformas, propiciando un clima de estabilidad hasta 1843, cuando una agravada crisis económica, surgida como consecuencia de la caída de los precios del café y cacao amen de una corrupción generalizada, comienza a degradarse el liderazgo conservador y a fines de 1846 estallan revueltas lideradas por Antonio Leocadio Guzmán.

LOS MONAGAS

Soublette culmina accidentadamente su período de gobierno, y el 1 de marzo de 1847 asume la presidencia José Tadeo Monagas, quien de inmediato, dictó medidas provisionales para contener el descontento de los partidarios de la oligarquía conservadora, y estos últimos denunciarían al presidente por haber cometido actos inconstitucionales, precipitando los acontecimientos del 24 de enero de 1848. Ese día el Congreso intentó enjuiciar al Gral. Monagas, y los partidarios del presidente arremeten violentamente contra los legisladores, este suceso corta de raíz la autonomía del Congreso, marcando el inicio de un gobierno personalista detentado por los hermanos Monagas por 10 años. Páez al observar esta situación se alzó en armas, y es derrotado en la Batalla de «Los Araguatos», su antiguo camarada, el Gral. Cornelio Muñoz, lo derrota, comentando después ¡Fue lo más horroroso que viví desde la Guerra de Independencia! Páez sale al exilio regresando por Curazao un año después para preparar la invasión a Venezuela.

Páez invade a Venezuela por la Vela de Coro, venciendo en la Batalla de «Las Albahacas» y «Casupo» pero es cercado por las fuerzas del Gral. Laurencio Silva. Páez capitula y es hecho prisionero salvándose de morir, gracias a los hermanos Monagas, quienes al León de Payara, como se conocía a Páez, perdonarían la vida por haber participado en la Revolución de las Reformas. El 24 de mayo de 1850 Páez es indultado y desterrado del país. Los hermanos Monagas prevalecerían por 10 años, alternándose el poder luego de la insurrección de Páez, convirtiendo ese período en una dinastía que acaparó las tierras nacionales, aplicó el tráfico de influencias y la corrupción administrativa, dando engendrando un rechazo generalizado de la población. Dos medidas transcendentales se tomaron, la prohibición de pena de muerte por delitos políticos y la abolición de la esclavitud el 24 de marzo de 1854.

La reelección de José Tadeo en 1855 y la pronunciación de una nueva Constitución, alertan sobre el nepotismo ilustrado, animando el descontento y concertándose la unión de las fuerzas políticas y militares alentadas por Páez desde el exilio, favoreciendo al General Julián Castro quien se alzó en armas, obligando a renunciar a Monagas a la presidencia en 1858.

LA CRISIS

El 18 de marzo triunfa la revolución del General Julián Castro y se enfrentan las facciones liberales y conservadoras por alcanzar el poder. Los primeros con la idea de la federación y los últimos con la postura constitucionalista, llegando al punto de no retorno, tratando de imponer a la fuerza la teoría de la Federación. Los Liberales, encabezados por el General Juan Crisóstomo Falcón y el General Ezequiel Zamora desconocen la arbitrariedad política y se rebelan, constituyendo en el proceso el Ejército de Occidente. Mientras que Julián Castro trae del exilio nuevamente al General Páez para que se encargue del Ejército y pacifique a la República. En Caracas se enfrentan violentamente Liberales y Conservadores en la plaza de San Pablo, dando origen a la palabra “SAMPABLERA” sinónimo de desorden, escándalo, pleito en nuestro coloquio venezolanista.

“…El venezolanismo “sampablera”  hoy día tiene la connotación de desorden, protesta o alboroto público, se originó en Caracas de un hecho histórico preciso como fue el encuentro que tuvieron federales y centralistas en la plaza de San Pablo (donde hoy día se encuentran las Torres del Centro Simón Bolívar o Torres del Silencio en la Parroquia Santa Teresa. El 2 de agosto de 1859 cuando el General Pedro Vicente Aguado subió desde La Guaira con sus tropas porque creía que en la capital se había instalado la Federación cuando fue sorprendido por los batallones Cinco de Julio y Constitución al mando de sus respectivos comandantes militares, junto a muchos ciudadanos armados, en defensa del poder centralista y librándose una feroz batalla entre El Calvario y la Plaza de San Pablo”…[1]

LOS ANTAGONISMOS

La guerra es un hecho. Liberales y Conservadores, no logran el consenso político, tratando de imponerse uno sobre el otro sin reclutar suficientes seguidores, los Liberales tratan de alcanzar el poder para corregir los desastres políticos de los Conservadores y estos últimos, tomando la Constitución como marco legal que les garantizaría la permanencia en el poder, los Liberales objetándola careciendo de aceptación por parte del pueblo.

LA GUERRA

Tras la ocupación de Coro por parte del comandante Tirso Salaverría, el 20 de febrero de 1859 declara la guerra al gobierno presidido por Julián Castro. El motivo es de carácter político, él diría: «La revolución de marzo ha sido una falsedad, solo sirvió para salir del nepotismo de los Monagas y asentar en el poder a otra minoría»  Tirso Salaverría toma el arsenal de Coro y arma a los partidarios de la Federación. El 22 de febrero Ezequiel Zamora organiza al Ejército Federal, emitiendo al gobierno de Julián Castro la siguiente consigna: “Federación y Paz”. Para 1860 en medio de este clima de guerra civil y total anarquía, Julián Castro entrega la presidencia a Manuel Felipe Tovar, bajo la premisa que solo un civil pondría freno a las fuerzas desintegradoras militaristas que minaban al país en un proceso de anarquía, mientras los federales se fortalecían. 

Páez trata de negociar la paz con los Federales; sin embargo estos habían tomado mucha fuerza, lo cual originó la extensión de la conflagración, convertida en «Guerra Federal». Al grito de “Viva la Federación”, “Abajo el Gobierno”. Las insurrecciones comenzaron a partir de 1858, apareciendo los caudillos regionales cada uno con su ejército personal, alzándose contra el gobierno y destacándose sus líderes, los generales Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora y Antonio Guzmán Blanco.

El Gral. Ezequiel Zamora, gran líder y caudillo de la Guerra Federal, logra una hazaña militar sin precedentes para la época,  al derrotar a las fuerzas militares conservadoras del gobierno en la Batalla de Santa Inés, desarrollando una magistral maniobra retardatriz, conduciendo a las tropas enemigas, a una zona de matanza, derrotando contundentemente toda resistencia en el eje occidental del territorio venezolano, dejando más de 800 muertos. Lamentablemente  el 10 de enero de 1860, Zamora es herido mortalmente en la cabeza y muere en el sitio de San Carlos. El Gral. Falcón logra en su honor la rendición de la plaza fuerte defendida por los Conservadores. Desde 1860 hasta 1863, se sucedieron muchas escaramuzas que no dejaban un saldo contundentemente favorable hacia un bando u otro, prolongándose la agonía de esta guerra civil. No obstante, Páez buscó en su momento negociar desde una posición de fuerza el fin de las hostilidades, pero la actitud recalcitrante de Falcón y Guzmán Blanco, no permitía concertar el ansiado término de la guerra.

La Guerra Federal concluye el 24 de abril de 1863, con la firma de un convencimiento entre Guzmán Blanco en representación de Falcón, y Pedro Rojas en nombre de Páez. El acuerdo se conoce como el Tratado de Coche, el cual establece el reconocimiento de Páez como jefe supremo y se convocaría a la asamblea dividida por ambos bandos para negociar el poder, sin embargo, Falcón declaró su negativa a que Páez continuara en el poder, por lo que su intención era mantener activo el estado de guerra.

El FINAL DE UNA ERA

Después de acaloradas discusiones es logrado un consenso político y se ratifica el tratado. Esto deja el poder a los liberales, Páez convoca la asamblea, decreta la amnistía general y nombra a Falcón, Presidente provisional y a Guzmán Blanco Vicepresidente. Decreta garantías generales a la población, respeto a la vida, eliminación de la pena de muerte, derecho a la propiedad, así como la libre expresión, inviolabilidad del hogar y derecho a reunión y al sufragio a los hombres mayores de 18 años. Una vez cumplidas estas exigencias, Páez toma el camino del exilio, solo regresaría muerto. De hecho, murió en la ciudad de Nueva York el 6 de mayo de 1873.


 

 



[1] sampablearte.blogspot.com/p/acerca-de-la-sampablera.html‎

La Geopolítica Social de Hugo Chávez


Artículo escrito por:
Teniente Coronel
Edgar Alejandro Lugo Pereira
M. Sc. en Historia Militar
IAESEN, junio 2013

     Escribir sobre Hugo Chávez es una tarea prodigiosa y a la vez retadora. Pues, ¿Cómo imprimir ideas sobre un personaje histórico que en vida construyó un legado proyectado para las generaciones futuras? ¿Cómo establecer parámetros de comprensión historiográficos, sin tomar en consideración lo intrincado que significa tratar la obra de un ser humano en cuerpo presente y con todos los mecanismos del poder vibrando en armonía y sincronización perfectas?
Por ello vamos a revisar una faceta de un liderazgo incuestionable,  basándonos primordialmente en la alquimia de los sentidos, la pasión abrumadora del amor incondicional y bien correspondido de un pueblo, así como de la maquinaria de pura voluntad de millones de seres humanos, que con su energía consumaron la realización de un sueño tan complejo como la vida misma.

El gran enfrentamiento

Para combatir el modelo económico del capitalismo era necesario presentar un espejo para darle batalla, y no conformarse sólo con reflejar sus ataques en una clásica y agotada estrategia de defensa por imitación, sino responder con la mayor potencia posible sus andanadas ofensivas, buscando con el contraataque, causarle tanto o más daño del que pretendía obtener nuestro enemigo al agredir a su contendor, trayendo como consecuencia el debilitamiento de su sistema de avasallamiento en todas sus facetas.

¡No hay escenario de confrontación más odioso y recalcitrante que estar en completa incertidumbre!

Cuando hacemos referencia a la geopolítica social, Hugo Chávez logró rescatar los planteamientos históricos legados por los defensores y activistas en pro de la materia social. Él entendió tácitamente, previo análisis y comprensión de las corrientes filosóficas del pensamiento formal y de las corrientes del pensar cotidiano representado en la vida del ciudadano común, que el efecto contundente del éxito de cualquier plan estaba sustentado en ganarse la voluntad de los pueblos, no de sus sistemas. Es la gente quien necesita ser inspirada, las estructuras en sí carecen de sentimientos; de allí podemos suponer la perfección de las instituciones, los seres humanos son imperfectos, y en esas imperfecciones, se encuentran las brechas para debilitar los modelos políticos, económicos y sociales, agresores de la sociedad.

Para eso se requiere la construcción de un mapa mental que defina claramente la geografía contentiva del funcionamiento del sistema susceptible de ser atacado. Infiriendo que Hugo Chávez en el proceso de creación política de su pensamiento, pudo observar las fisuras que el óxido de la ineptitud política cubrió. No era de extrañar que se adelantara a los acontecimientos que más temprano que tarde, provocarían la materialización de las peores amenazas que atentarían de hecho contra la estabilidad de un Estado absurdo y lento en sus progresiones sociales, que no supo, ni pudo, ni quiso identificar, para corregirlas a tiempo.

¿Qué son los sistemas sin la participación directa de los seres humanos, de la gente que los dirige? ¿Qué han pretendido los tecnócratas de la actualidad conseguir con la invisibilización y banalización de las sociedades sometidas a un proceso de erosión de sus valores, sustituidos constantemente por someros espejismos de abundancia y paz consensual emanados de pseudo valores del mercado?

Máximos logros para pruebas extremas

Hugo Chávez como planificador estratégico pudo hilar fino, entretejiendo las fibras sociales que se encontraban desmadejadas, enredadas y anudadas bajo el peso del olvido de la conciencia de los gobernantes, responsables de garantizar precisamente que no se dañara el tejido social de sus ciudadanos. Hecho fatal que nos condujo desde principios de la década de 1970 hasta finales de los 90, irremediablemente hacia un proceso de anarquía política muy bien dirigido por los poderes hegemónicos del orbe, bajo el signo de una permanente e indetenible corrupción, erosionando a la sociedad venezolana hasta convertirla prácticamente en un conglomerado de despojos sociales, estructura deshumanizada y sin conciencia histórica.

 Estos elementos en la actualidad constituyen claves estratégicas fundamentales, para doblegar el espíritu nacional, el sentimiento patriótico, y da por hecho la cancelación del ejercicio de la soberanía de los pueblos, que buscan sobrevivir en el concierto de naciones.    

Era de suponerse, cuando de conciencia política se trata, que surgiría un conductor popular con un raciocinio político superior a lo esperado por los arquitectos sociales burgueses, los cuales iban a recibir su absoluta derrota, ante el poder del mismo razonamiento pero a la inversa (arquitectura popular), cabalgando furiosa, desde las profundidades de los sentimientos de un pueblo decepcionado por los mismos hermanos que debían protegerlo, pero convertidos en verdugos gracias al poder del gran capital; se encargaron de castigarlos. Los pueblos clamaban en silencio, resistiendo con estoicidad los avatares de las tormentas desatadas por la codicia de un enjambre de oligarquías depredadoras, que sólo deseaban seguir alimentando su pasión por el ego representado en rancios abolengos de un pasado absurdo y colonizador.

He aquí, entonces, el elemento catalizador de toda una geopolítica social creada por Hugo Chávez, con la idea suprema de proteger a la ciudadanía américo-meridional y de otros continentes, de los embates agresivos y destructores de las ambiciones de los neocolonizadores, que han desarrollado una estrategia mordaz y confiscadora de la conciencia de los pueblos, apostando todos sus recursos de dominación, conduciendo a las sociedades afectadas hacia la desaparición de su identidad, sustituyéndola por antivalores representados en el consumismo, el mundo del entretenimiento, la frivolidad, el debilitamiento de los sistemas educativos y la negación absoluta de sus propias realidades. Por tal geopolítica social novedosa, entendemos en un primer esbozo categorial.

“Todos aquellos discursos y desempeños políticos de esencia bolivariana y liberadora, dinamizadores de lo social, cuyo objeto es producir y ejecutar estrategias plurales de ruptura de las hegemonías que pretenden el sometimiento de los pueblos”.[1]

Hugo Chávez no sólo generó los principios básicos de este enfoque, sino que lo ejecutó con tal maestría, que difícilmente podrá ser superado en la habilidad política y comunicacional con que la llevó eficazmente a la práctica.

Partiendo de modelos geopolíticos, podemos inferir que lo más importante para Hugo Chávez, fue sin duda el ser humano, no los sistemas. Al atender las necesidades del pueblo entendiendo en el proceso sus carencias y sus sufrimientos, logró tomar el control de la situación social para satisfacerla de manera sistémica. Todo en el proceso revolucionario debía tener una lógica de ejecución. Es por lo que actualizó sin cesar el sentido del proverbio clásico:

“¿Por qué darle el pescado a la gente? Hay que entregarle la caña y enseñarle a pescar”.

Él comprendió definitivamente, la importancia estratégica de someter los sistemas sociales al servicio de los pueblos, esto fue un éxito imposible de ser superado por ningún modelo existente hasta la fecha y continuará consolidándose en la medida que los gobernantes de las naciones hermanas lo pongan a prueba, generando un efecto aglutinador de voluntades que sumadas en un proceso ideológico liberador ha convalidado de hecho y de derecho, un nuevo mapa geopolítico, donde las naciones involucradas en el proceso, han dejado bien claro su intención de no retorno. Con tal fin se han creado las organizaciones hechas a la medida del espíritu de colaboración en los ámbitos políticos, económicos y sociales, permitiendo a la vez, la creación de los instrumentos necesarios que fortalecerán la articulación de los sistemas a través de las políticas de Estado diseñadas para cada fin.

En catorce años han nacido en América tantas organizaciones de carácter integracionista, que han apaleado de manera literal todas las intenciones de imponer políticas foráneas de intromisión supranacional. La Organización de Estados Americanos está cuestionada y se ha convertido en una oficina burocrática y con una gran carencia de credibilidad para resolver alguna discrepancia seria en la región. La ONU, a pesar de los grandes esfuerzos y recursos que en materia de resolución de conflictos ha empeñado, tiene al Medio Oriente, Asia y África en permanente estado de beligerancia, algunos de estos países -Irán y Corea del Norte- con potencial peligro de desencadenar una guerra nuclear, que traería consecuencias terribles de carácter global e irreversible.

La América Meridional, como lo clamaría el Padre de la Patria El Libertador Simón Bolívar, debe conformar una confederación de Estados que puedan oponerse a cualquier amenaza que atente contra la prevalencia de la paz en la región. Ése era su gran proyecto político inconcluso. Sin embargo, es Hugo Chávez quien materializa definitivamente los caminos de la integración de los pueblos américo-meridionales, y algo de trascendental importancia: marcó el sendero de cualquier otro pueblo del orbe que desee abrazar los preceptos de lo pluricultural, la libre determinación y la paz. Esta fuerza expande los límites de la dimensión sociológica de la geopolítica, lo cual conceptuaríamos como capital para una “geopolítica social”.

 Petrocaribe, Petrosur, ALBA, CELAC, ASA, UNASUR, Telesur, Radio del Sur, Banco del Sur, Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE), entre otros mecanismos políticos, sociales y culturales, forman parte del sistema de socialización activa que le ha permitido a Venezuela, fortalecer su posición como elemento de integración y de liderazgo geopolítico, más allá de las corrientes académicas rectoras de la materia. ¡Esto es excepcional! Está fuera de los parámetros que los tecnócratas han utilizado para analizar el caso venezolano. ¡Esto es tener el poder originario!       

El 5 de marzo de 2013, fue una fecha ratificadora del mensaje de paz, amor e integración social en el ámbito mundial del hombre que sensibilizó a la humanidad. Durante diez días, se dieron cita en Venezuela más de 50 jefes y jefas de Estado, cancilleres, ONG, organismos supranacionales, colectivos sociales de diversas tendencias, representantes religiosos, y sobre todo el protagonista principal: el pueblo soberano, el hombre y la mujer de calle, el niño y la niña que los acompañaban, todos con el corazón completamente abatido por la pérdida, pero a su vez resucitando la esperanza en cada latir, en cada respiro, en cada mirada llena de compromiso histórico con las generaciones por venir y con el peso de la responsabilidad de mantener el legado reivindicador de los pueblos, garantizando su omnipresencia.

   He aquí el compromiso rotundo que Hugo Chávez adquirió con la humanidad. ¡Estábamos escasos de héroes! Él con sus circunstancias propias y ajenas, trascendió a los altares de las conciencias de los pueblos del mundo, como el hombre bueno, el del corazón sensible, el hombre solidario transfigurado en amor de madre-padre, el soñador de la patria grande, la patria de Bolívar. Soñador irredento de una geopolítica social enaltecedora. En fin…


“…Otro hombre vencedor de las dificultades…”.[2]   





[1]Esta caracterización recoge algunos atributos sobresalientes para construir una definición rigurosa de geopolítica social. Es una primera aproximación a este objeto, y escapa por lo tanto al alcance de este artículo, cuyo énfasis reside más bien en presentar la vigorosa conexión entre lo cognoscitivo y la praxis que operó en el Comandante Presidente Hugo Chávez a propósito de problemas de la construcción del mundo pluripolar. Debo expresar mi gratitud al Lcdo. Duilio Medero, del CEOFANB, por las estimulantes discusiones sobre estos tópicos.


[2] Parafraseando a Miguel Acosta Saignes en su obra Acción y utopía del hombre de las dificultades, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1977. [Libro galardonado con el Premio Extraordinario “Bolívar en Nuestra América”, 1977.]

jueves, 6 de junio de 2013


SIMÓN BOLÍVAR

 Y SUS IDEALES INTEGRACIONISTAS


"...Vengo a  procurar auxilios; iré en su busca a esa soberbia capital; si fuere preciso marcharé hasta el polo; y si todos son insensibles a la voz de la humanidad, habré llenado mi deber aunque inútilmente y volveré a morir combatiendo en mi patria..."


 Kingston. Jamaica, 27 de mayo de 1815.

Carta dirigida a Ricardo Wellesley, residente en Londres. Inglaterra.


Es difícil enmarcar al Libertador Simón Bolívar dentro de una identidad militar convencional, dada la magnitud de su obra, primero como ser humano y luego por su alcance ideológico universal. Sin embargo, fue un hombre enfrentado a su tiempo, y tiempo después, continuo enfrentando los avatares del tiempo, con su legado hecho pensamiento trascendido en el tiempo, hecho huella en la memoria de los pueblos, hecho Constitución y hecho heraldo indiscutible en la eternidad pétrea de su obra hecha Patria.


El Libertador, a pesar de utilizar ideales para transformar su mundo, sumido en pensamientos medievales de dominación y subyugación de los pueblos, se sintió obligado por las circunstancias a utilizar la guerra y la violencia para alcanzar la paz, materializando esta ultima parcialmente, después de mucho batallar contra la resistencia a los cambios, sembrando la semilla de la repúblicanidad en el corazón de los nacientes estados americanos. Sin embargo el ideal político de una América Meridional unida por el “Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua”[1], se erosionaría, perdiéndose en las arenas movedizas de los intereses políticos de sus adversarios apoyados precisamente por las potencias coloniales emergentes, que consideraban el tratado como una amenaza, debiéndose evitar su realización a toda costa, trayendo como consecuencia que la unificación de los estados americanos, jamás se consolidara.

Simón Bolívar, fue el catalizador de brillantes pensamientos de hombres y mujeres que le antecedieron, ideas llenas de euforia por el cambio necesario y obligante de la estructura de la sociedad, que para su época eran imposibles de realizar, y quienes les hacían frente, defendían sus posiciones a ultranza a sabiendas que la lucha era del todo, carente de sentido. La fuerza de los pueblos se abatía en contra de las murallas de los convencionalismos sociales impuestos sobre los pilares de la violencia, esclavitud, ignorancia, oscurantismo y banalidad, y como resultado final, siempre era la paz; la primera en ser sacrificada.

¿Cómo se podría defender la paz en esas condiciones?

Bolívar comprendería y estudiaría las estructuras de integración, abarcando áreas como: Filosofía, Teología, Ciencias Naturales, Letras, Lógica y las Matemáticas, aplicando en sus análisis probablemente las ecuaciones para la resolución de las incógnitas y sus variables, tal cual como se hace hoy en día, pero a través del uso de cálculos logísticos, estadísticas y poderosos servidores electrónicos que corrigen el rumbo de la humanidad bajo modelos económicos que han contribuido a invisibilizar a los seres humanos, reflejando los resultados por medio de porcentajes de éxitos o fracasos, en las bolsas de valores alrededor del mundo, como si la humanidad solo fuera simplemente dígitos y resultados matemáticos.

Sin embargo, El Libertador pudo realinear con estructura una nueva era de integración de los pueblos, y esto lo logra cuando el 15 de febrero de 1819, manifiesto esa sensación de logro, al expresar sus ideas en la inauguración del augusto Congreso de Angostura con un discurso arrollador, visionario, tomando con valor absoluto y contundente, la responsabilidad de las instituciones que nos representarían, las que deberían responder y confrontar realidades, para garantizar el estado de derecho y la justicia social, satisfaciendo de ese modo, las necesidades de identidad, libertad y soberanía, sin copiar ni utilizar modelos de otras realidades que jamás podrían adaptarse a la visión integracionista que su pensamiento, obra y acción nos legaría.


Es por ello que el gobierno y sus representantes, deben responder directamente a sus depositarios que son en sí, el pueblo que los elige, ocurriendo con esta acción idealista, un choque de corrientes filosóficas y políticas que en ninguna parte del mundo, gobierno alguno podría practicar, pero para ese entonces en Sudamérica, sus efectos poderosos arrastraron estas sociedades indefectiblemente, hacia un estado permanente de confrontación histórica que hoy en día se mantiene vigente.

Bolívar en 1815, se da cuenta de ello encontrándose en Jamaica, derrotado, perseguido, desacreditado y descorazonado, pensó que el momento de sacudirse el polvo de la caída había llegado, quizás su fuente inspiradora renació precisamente de su pluma y fuente de tinta, al escribir una carta, de las pocas que escribió en Jamaica, esa sola carta, le valió la premonitoria perpetuidad de su genialidad.

En ella describe tres etapas de la evolución de los acontecimientos independentistas, la primera parte es un análisis histórico de la realidad americana y su lucha por la libertad, la segunda, un balance de los acontecimientos desde 1810 hasta 1815, y la tercera etapa, es la fuente inspiradora que le otorga a ese documento su sitial en la historia de la republicanidad, al predecir de cierto modo y bajo su óptica personal el destino de las naciones que buscaban en ese entonces su camino a la libertad y a la unión de los pueblos américo – meridionales. 

¿Bolívar sentiría miedo a subir los peldaños de la escalera hacia la puerta de la libertad?

¡Simplemente “si”¡

Era un hombre modelado por las circunstancias en un tiempo de brutales transformaciones que destruirían el concepto de una sociedad feudal y abriría paso a la modernidad con sus vicios y virtudes como pasajeras permanentes de un pasado imposible de borrar de la memoria de los pueblos.

            Todo héroe tiene miedo, solo que el logro convertirlo en arrojo, audacia y valentía, mientras que otros se dejarían arropar por el pánico y el terror, en fin. Fue el hombre de las dificultades.

 Simón era un visionario, un hombre fuera de su tiempo, un ser que buscaba la paz sin renunciar a la batalla, si de esta última, la paz dependía su existencia.







[1] Documento firmado por los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de: Colombia, Centro América, Perú y los Estados Unidos Mejicanos. Como producto de las sesiones del Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por El Libertador, entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, constituyendo una hábil estrategia de disuasión, ante los intentos colonizadores de las potencias de la época.

domingo, 2 de junio de 2013






“BICENTENARIO  DE  LA CAMPAÑA ADMIRABLE 1813 Y NACIMIENTO DEL EJÉRCITO LIBERTADOR”


Escrito por:

Teniente Coronel
Edgar Alejandro Lugo Pereira

Especialista en Historia Militar


Introducción


Exiliado en Nueva Granada después de la capitulación de 1812, Bolívar se entregó de lleno a la tarea de conseguir ayuda para reconquistar Venezuela. En el Manifiesto de Cartagena expuso su plan de acción al gobierno neogranadino y su estrategia operacional.


 …“La Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela, por consiguiente debe evitar los escollos que han destrozado a aquélla. A este efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada, la reconquista de Caracas. A primera vista parecerá este proyecto inconducente, costoso y quizás impracticable; pero examinando atentamente con ojos previsivos, y una meditación profunda, es imposible desconocer su necesidad, como dejar de ponerlo en ejecución probada la utilidad”…[1]
En este pasaje del manifiesto, expone la imperiosa necesidad de recuperar su tierra natal, para garantizar la libertad de la Nueva Granada, muy premonitoria su apreciación militar, tanto o igual en su andanada discursiva, expresada en el juramento de Roma 7 años antes y dos años después en su exilio en la Isla de Jamaica.

 Bolívar es recibido con malas apreciaciones, y para salir de él, se le destaca a un puesto militar ubicado en el bajo Magdalena, con una tropa no mayor del centenar de hombres; sin embargo, con gran astucia y amedrentamiento, logra en menos de un mes de campaña, controlar gran parte de ese territorio, hasta llegar a la población de Ocaña para iniciar otra nueva jalonada desde la población de Cúcuta hasta llegar a San Cristóbal, ya en territorio venezolano. Todo ocurre bajo la sorpresa tanto de realistas, como de los mismos patriotas venezolanos y neogranadinos, quienes embargados de emoción, se unían a la causa del General Bolívar por centenares, añorando triunfos y grandes compensaciones. ¡Nada igual había acontecido por esas tierras que contagiara de ímpetu republicano a estas huestes libertadoras!

  …“Quizás, en la impronta del hombre de las acciones ofensivas imposibles. Bolívar utilizó un molde táctico militar que le funcionó perfectamente a principio del siglo XIX, emulando a Napoleón Bonaparte”…[2]

Gracias al ímpetu destacado del futuro Libertador, fue que obtuvo el ansiado permiso del Doctor Camilo Torres, presidente del Congreso de la Nueva Granada, pese a la férrea oposición de un desconocido Santander y de un impropio Brigadier Manuel Castillo, este último, comandante directo de Bolívar, quienes deseosos de obtener la fortuna ya echada a favor del venezolano, no pudieron arruinar el consentimiento del gobierno de la Nueva Granada, procediendo de inmediato a invadir Venezuela desde San Antonio del Táchira. La traición de Santander cobraría fuerza años después. En este hecho por demás demostrativo e incuestionable, deja sin lugar a dudas la animadversión personal que tenía este individuo contra Bolívar.

…“Ojala Simón, hubiera fusilado a este triste sargento. La historia quizás fuera otra”…[3]

El 14 de mayo de 1813 sale de Cúcuta el Ejército conducido por Simón Bolívar con destino a Venezuela. Lo integran brillantes oficiales venezolanos y neogranadinos, por lo que la campaña militar iniciada, se le denominaría: Campaña Admirable.

 ...“Realmente estas tropas para el ciudadano común, descalzo y sin más derechos que respirar el aire que los rodeaba y morir de hambre como consuelo, significaban, una manifestación llena de simpleza pero de gran admiración. Es de hecho y por derecho, un Ejército Libertador, armado y admirado por donde pasaba”…[4]

Ellos eran, Rafael Urdaneta, José Félix Ribas, Atanasio Girardot, Antonio Ricaurte, Luciano D'Elhuyar, y muchos más que anónimamente se entregaron a la idea brillante de liberar la patria venezolana. Entonces, Bolívar el 30 de marzo, recibe la deseada autorización, para iniciar operaciones tácticas de gran envergadura en Venezuela.

 Cuando Bolívar llega a Mérida, el 23 de mayo de 1813, el pueblo lo aclama “LIBERTADOR”, siendo la primera vez que así se le denominaría. El Concejo de esta ciudad merideña, presidido por Don Luis María Rivas, le saluda en sesión especial con estas palabras:

 ¡Gloria al Ejército Libertador y gloria a Venezuela que os dio el ser, a vos, Ciudadano General! Que vuestra mano incansable siga victoriosa destrozando cadenas, que vuestra presencia sea el terror de los tiranos y que toda la tierra de Colombia diga un día: Bolívar vengó nuestros agravios!...[5]

El 14 de junio llega a la ciudad de Trujillo. Al día siguiente, después de meditar largas horas, dictó la Proclama de Guerra a Muerte, documento controversial, justificando a Bolívar su accionar bélico, ante la manifiesta crueldad de los  realistas comandados por el Capitán de Fragata Domingo de Monteverde. Esta proclama deja en claro que se garantiza la vida a los americanos, aun cuando estos sean culpables, y a los españoles y canarios se les amenaza con la muerte aun siendo indiferentes, si no obran activamente en obsequio de la libertad. Esta magistral jugada discursiva, generó el efecto deseado, es decir, estimular a unos a favor de la causa patriota y amedrentar a otros para que no se sumaran a las fuerzas realistas.

El 2 de julio de 1813, el Ejército Libertador, con José Félix Ribas y Rafael Urdaneta a la cabeza, vence en Niquitao. Luego obtendrá la victoria de Los Horcones. Bolívar, por su parte, después de capturar la población de San Carlos, derrota por completo a las tropas realistas en Taguanes, obligando a Monteverde a retirarse maltrecho a Puerto Cabello. El 2 de agosto entra el Libertador a Valencia, en medio del frenesí del pueblo. Allí deja  Gobernador Militar a Girardot y con tropas de éste y de Urdaneta, siguió hacia su objetivo principal, la ciudad de Caracas.

Debía llegar antes que el General Santiago Mariño, quien había desplegado una ofensiva desde el oriente de la Provincia de Caracas, entusiasmado por las proezas militares que el General Bolívar estaba desarrollando. Sin embargo, la resistencia enemiga se mostraba en batalla, bien organizada y feroz, siendo derrotada sus tropas, en varias oportunidades, retrasando su encuentro con “El Libertador”. Bolívar entró triunfante, el 7 de agosto de 1813, dejando atrás una de las obras maestras de la planificación y del ingenio militar de un hombre, simplemente “ADMIRABLE”.
 …“Que se considere al héroe caraqueño en medio de un concurso de más de 30.000 almas recibiendo los homenajes sinceros de todo un pueblo a quien acaba de libertar”…[6]

            El Libertador deja establecido que su gobierno sería transitorio, manifestando su intención de restablecer constitucionalmente la República. En un discurso pronunciado en Caracas, el 2 de enero de 1814, dijo:

…"Anhelo por el momento de transmitir este poder a los representantes que debéis nombrar...
... yo no he venido a oprimiros con mis armas vencedoras: he venido a traeros el imperio de las leyes: he venido con el designio
de conservar vuestros sagrados derechos. No es el despotismo militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo, ni el mando que obtengo puede convenir jamás, sino temporariamente, a la República. Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del Gobierno; es el defensor de su libertad...
... Elegid vuestros representantes, vuestros magistrados, un gobierno justo y contad con que las armas que han salvado la República, protegerán siempre la libertad y la gloria nacional de Venezuela"…
[7]
            Así, El Libertador asumió el mando supremo en 1813, como consecuencia de la Campaña Admirable, y en vista de la imposibilidad que había en aquellos momentos de transmitirlo a un gobierno más representativo, y porque la opinión expuesta por personas notables de Caracas fue la de: ¡Mientras persistiera la situación de peligro! ¡Bolívar debía ejercer el mando supremo! Este poder va a quedar en manos de los ciudadanos posteriormente, cuando instala el Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819.

        …"El Congreso de Venezuela está instalado; en el reside, desde este momento, la Soberanía Nacional. Mi espada y las de mis ínclitos compañeros de armas están siempre prontas a sostener su augusta autoridad. ¡Viva el Congreso de Venezuela!"…[8]
La campaña militar se completó con todo éxito en cinco meses. Bolívar, secundado por José Félix Ribas, Rafael Urdaneta, Atanasio Girardot y otros patriotas venezolanos y granadinos, derrotan a los realistas en Niquitao, los Horcones y Taguanes, ocupando gran parte del territorio de las provincias de Barinas, Mérida, Trujillo y Caracas.
… “Ejércitos grandes oprimían la república, y visteis, compatriotas, un puñado de soldados libertadores volar desde la Nueva Granada hasta esta capital, venciéndolo todo, y restituyendo a Mérida, Trujillo, Barinas y Caracas a su primera dignidad política”...
… “Compatriotas, vosotros me honráis con el ilustre título de Libertador. Los oficiales, los soldados del ejército, ved ahí los libertadores; ved ahí los que reclaman la gratitud nacional. Vosotros conocéis bien a los autores de vuestra restauración: esos valerosos soldados, esos jefes impertérritos”…[9]

Monteverde se refugió en Puerto Cabello y El Libertador, ocupó Caracas el 7 de agosto de 1813. Los españoles quedaron en poder de Puerto Cabello, Coro y las provincias de Maracaibo y Guayana. La situación político-militar a mediados de 1813, guardaba cierta semejanza con la de 1811. Durante la Campaña Admirable, Bolívar proclamó la "Guerra a Muerte", en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813.

Y a raíz de la ocupación de Caracas, declaró restablecida la República y asumió todos los poderes bajo un gobierno centralizado, evitando así caer en el error estratégico militar que el Generalísimo Francisco de Miranda cometió, al no mantener la ofensiva y explotar el éxito de sus victorias en batalla y al mismo tiempo imponer un gobierno federal con republiquitas como estructura de gobierno, haciendo el teatro de la guerra prácticamente inviable, costoso e ingobernable. Bolívar había aprendido muy bien la primera lección, pero lamentablemente y en poco tiempo, esa primera experiencia le castigaría de nuevo duramente.

Conclusiones
Los éxitos militares de 1813, permitieron a los patriotas ocupar la mayor parte del territorio que había estado bajo el gobierno de la Primera República. El General Mariño hizo lo propio asumiendo el gobierno de las provincias orientales, Cumaná y Barcelona, y se proponía crear, junto con las de Margarita y Guayana, el Estado de Oriente.

Simón Bolívar le solicitaría a Mariño, que dejara a un lado las ambiciones regionalistas y unificara el territorio, incluso hasta le ofreció el comando del “Ejército Libertador”, para enfrentar con más fuerza y organización un posible contra ataque realista, a lo cual Mariño respondió negativamente.

Este craso error significo el punto de quiebre de todos los planes operacionales, abriendo una brecha irreparable en el sistema táctico que propiciaría más temprano que tarde, la caída de la 2da República. El 15 de junio de 1814, el Ejercito Libertador, sufriría su más horrorosa derrota ante la Legión Infernal comandada por el nefasto José Tomás Boves en la batalla de La Puerta II, siendo testigos presenciales de esa vorágine devoradora de vidas, Mariño y Bolívar, que a duras penas lograron escapar.

Con mucha preocupación premonitoria “El Libertador”, asumió el gobierno de los territorios liberados; una vez concluidas las operaciones militares, declarando restablecida la República y comenzó a preparar la defensa frente a la reacción realista, que bien pronto empezó a hacerse sentir desde Puerto Cabello, Coro, Maracaibo y Guayana pasando a ser, como en 1812, los puntos críticos por donde avanzarían las fuerzas realistas.

            Y desde los llanos de la Provincia de Caracas, insurge la amenaza del jefe español: José Tomás Boves, convertido en caudillo de los llaneros, quien había consolidado una formidable caballería, galopando incontenible hacia Caracas. Iniciándose con este evento militar, el capítulo más sórdido y oscuro de la gesta emancipadora venezolana denominado:

1814, el año terrible…

 
Referencias bibliográficas

Manifiesto de Cartagena.

 noticiaaldia.com/.../el-primer-documento-que-escribio-bolivar-manifiest...

Apreciación del Tcnel. Edgar Alejandro Lugo Pereira. Investigador histórico militar.

Ídem.

Ídem.

Tomado de la Gaceta ministerial de Cundinamarca, numero 125. 29 de julio de 1813.

Gaceta de Caracas, 26 de agosto de 1813.

Discurso pronunciado por Simón Bolívar en Caracas, el 2 de enero de 1814. http://es.scribd.com/doc/3302942/Discursos-y-proclamas-del-Libertador-Simon-Bolivar

Expresión del Libertador Simón Bolívar al entregar al Augusto Congreso recién instalado, un proyecto de Constitución y del Poder Moral para su estudio y consideración. www.venezuelatuya.com/historia/discurso_angostura.htm

Biblioteca Digital Ayacucho. Extracto del discurso dado por “El Libertador” en la iglesia de San Francisco de Caracas, el 2 de enero de 1814, ante la asamblea reunida. http://es.scribd.com/doc/3302942/Discursos-y-proclamas-del-Libertador-Simon-Bolivar






[1] Manifiesto de Cartagena. noticiaaldia.com/.../el-primer-documento-que-escribio-bolivar-manifiest...
[2] Apreciación del Tcnel. Edgar Alejandro Lugo Pereira. Investigador histórico militar.
[3] Ídem.
[4] Ídem.
[5] Tomado de la Gaceta ministerial de Cundinamarca, numero 125. 29 de julio de 1813.
[6] Gaceta de Caracas, 26 de agosto de 1813.
[7] Discurso pronunciado por Simón Bolívar en Caracas, el 2 de enero de 1814. http://es.scribd.com/doc/3302942/Discursos-y-proclamas-del-Libertador-Simon-Bolivar
[8] Expresión del Libertador Simón Bolívar al entregar al Augusto Congreso recién instalado, un proyecto de Constitución y del Poder Moral para su estudio y consideración. www.venezuelatuya.com/historia/discurso_angostura.htm
[9]  Biblioteca digital Ayacucho. Extracto del discurso dado por “El Libertador” en la iglesia de San Francisco de Caracas, el 2 de enero de 1814, ante la asamblea reunida. http://es.scribd.com/doc/3302942/Discursos-y-proclamas-del-Libertador-Simon-Bolivar