miércoles, 17 de julio de 2013
martes, 16 de julio de 2013
ENFOQUE DE LA CAMPAÑA ADMIRABLE 1813, COMO VECTOR DE LIBERACIÓN DE ENERGÍA Y FLUJO DE DESTRUCCIÓN
Escrito por:
Teniente Coronel
Edgar Alejandro Lugo Pereira
M. Sc. en Historia Militar
IAESEN, julio 2013
EL GRAN
ENFRENTAMIENTO
Los grandes acontecimientos del
pasado de la humanidad, deben ser observados, analizados, investigados,
confrontados y teorizados desde una perspectiva social, esto permitirá manejar
los flujos evolutivos que constantemente el Homo Sapiens como especie superior
en lo que respecta a su organización para sobrevivir, ha logrado consolidar. El
hecho de organizar, catalogar, clasificar y ordenar los elementos intrínsecos
del espacio que lo rodea para garantizar su supervivencia trajo como
consecuencia, su supremacía absoluta en todos los hábitats terrestres y el
control de otros, que sin las tecnologías desarrolladas gracias a los avances
de su inventiva, serian letales representados en los espacios acuáticos del
planeta y el infinito espacio exterior.
Confrontar la historia de la
humanidad nos permitirá comprender definitivamente como la fuerza del
gregarismo humano y su empuje materializados en flujos, fueron conquistando los
espacios que requerían para la consolidación absoluta de la especie dominante.
Alvin y Heidi Toffler como estudiosos del tema de la futurología, lo
manifestaron en su obra “la Tercera Ola”, allí dejaron en claro como la
humanidad a lo largo de su proceso evolutivo, fueron controlando su entorno,
primeramente con la revolución agrícola, seguida por la revolución industrial,
para culminar su obra con la desarticulación a través de la descentralización,
la desmasificación y la personalización de las sociedades, fenómeno social que
en la actualidad, nos está castigando duramente. Hay que tener en
consideración, que este libro fue publicado en 1979.
Es preciso puntualizar que el ser
humano es capaz de generar hoy en día, gracias a los modernos sistemas de
comunicación totalmente integrados y globalizados, corrientes de flujos que
pueden ser direccionados a voluntad para apoyar una buena causa en específico,
el fenómeno “África Aids” que en 1985 sensibilizo al mundo entero a través de
la música, a tomar y ser parte de una solución utópica para eliminar las
hambrunas crónicas de los pueblos etíopes, somalíes y sudaneses, entre otros.
Caso contrario lo acontecido en Los Ángeles en 1991, con el connotado caso de
la brutal paliza policial a la que fue sometido un ciudadano afrodescendiente
de nombre Rodney King, literalmente la ciudad fue destruida en horas de locura
colectiva, todo gracias a la imágenes capturadas por un transeúnte con su video
filmadora.
Vemos a ciencia cierta, que los
flujos bien direccionados pueden ser causantes de grandes movimientos generando
dramáticas consecuencias, dependiendo del enfoque, el objetivo a ser alcanzado y
su longevidad. Por ejemplo, el efecto del flujo de la Revolución Francesa
iniciada en 1789, aún no ha cesado y ciertamente no se ha podido contener. Es
menester entonces observar los fenómenos históricos para entender sus enormes
efectos residuales.
LA CAMPAÑA
DE LAS IDEAS
Simón Bolívar en el camino del
exilio luego de la caída de la “Primera República” venezolana, hecho acaecido a
mediados de 1812, quizás en la impronta de una mente idealista marcada
profundamente por el fracaso de un proyecto visionario de país llevado en
primera instancia por las elites mantuanas, comenzó en su momento personal, a
evolucionar sus ideas encaminándolas hacia una fórmula más exitosa para la
liberación de su patria, sin duda que plasmar sus pensamientos en el
“Manifiesto de Cartagena 1812”, genero una cadena de acontecimientos ¡Que como
una cascada! fue acumulando un flujo de interacciones y mucha energía marcada
primeramente por las voluntades de los ciudadanos, que paulatinamente fueron
sumándose a la idea de la liberación de Venezuela y hacer el esfuerzo supremo
para materializarla.
Aunque al iniciarse la campaña
militar, este ideal sería muy confuso e irrito para algunos de sus compañeros
que no manejaban la información completa o simplemente no le veían la utilidad,
solo la visión compleja de la operación la compartía Bolívar con algunos de sus
más íntimos acólitos.
Una vez iniciada la operación
militar, esta fue desarrollada en dos fases principales. La primera jalonada
desde Barrancas del Magdalena hasta Ocaña como fase de consolidación desde el
punto de vista logístico y operacional, y a su vez como fuerte motivador del
apoyo político que buscaría el Coronel Bolívar, para ganarse las voluntades de
los representantes del gobierno neogranadino necesarias para materializar la
segunda fase de la Campaña Admirable, denominándola así por su desarrollo y
ejecución táctica y estratégica impecable.
Tomando en consideración para
esta investigación el empleo de la materia y energía como vectores de flujo,
podemos inferir con precisión, que las premisas fundamentales en que se basó el
desarrollo de la estrategia militar, radico en aplicar el factor sorpresa (las
operaciones militares en la primera fase en su mayoría fueron nocturnas,
tomando al enemigo por sorpresa en sus posiciones defensivas), continuando con
acciones ofensivas constantes bajo una férrea unidad de comando con mandos
descentralizados, dándole oportunidad a los comandantes de la
vanguardia(Girardot y Urdaneta) y la retaguardia (Ribas), a realizar
operaciones ofensivas tipo relámpago, basándose primordialmente en la velocidad
de desplazamientos y la sorpresa, esta última siempre presente durante la
ejecución de la campaña. Las órdenes eran impartidas por Bolívar de forma
personal a su Estado Mayor y con poco tiempo de preparación, lo que evitaba
fugas de información y sus correspondientes delaciones. ¡Bolívar había
aprendido muy bien las lecciones de su primera derrota militar!
Debido a este fenómeno, al
romperse el esquema paradigmático (dique de contención mental) colonial de la
planificación militar, el flujo de las acciones bélicas desarrolladas a favor
de las fuerzas patriotas de la Unión, se transformó en una oleada de energía
incontenible, siempre con consecuencias favorables, inclusive si nos referimos
a las pérdidas humanas y materiales eran inferiores a lo estimado en los cálculos
de personal y logísticos, a pesar de haberse declarado en Trujillo “La Guerra a
Muerte”. Es precisamente el entusiasmo siempre presente en las tropas
libertadoras como también unos mandos ejemplares, que hicieron coincidir por
una sola vez y magistralmente, una unidad hegemónica como jamás el futuro
Libertador podría tener nuevamente.
DESARROLLO
DE LOS VECTORES Y SU FLUJO DESTRUCTIVO
Tomando como referencia a Keegan,
catalogaríamos “La Campaña Admirable”, dentro del rango del vector-flujo de la “organización
y las armas de fuego”, debido a que las características presentes en esta
acción militar para esa época, favorecían el uso primariamente de armas de
diversos calibres (pistolas, fusiles y pequeños cañones), ya que la adquisición
y reposición de los pertrechos militares eran extremadamente deficientes y de
mala calidad, la mayoría de estos ingresaban de contrabando por las islas del
caribe y eran producto del creciente mercado negro regentado por
contrabandistas y piratas que no aseguraban una provisión constante y segura de
los suministros, perseguidos estos últimos, por las flotas británicas y
españolas que controlaban la navegación en el Mar Caribe.
Estas condiciones mostraban un
escenario bastante caótico en la concepción de cualquier operación militar de
gran envergadura, como en su efecto así lo consideró Bolívar, tomando medidas
de control aún más severas, para asegurar el éxito de sus acciones ofensivas,
arrollando en cada batalla a las fuerzas realistas comandadas por el Capitán de
Fragata Domingo de Monteverde.
Este jefe y líder militar español, tenia todos
los elementos que debía observar un buen comandante, sin embargo, no contaba
con mandos superiores disciplinados y tropas realmente convencidas, estas
últimas observaban los excesos que cometían sus comandantes y por consiguiente
desertaban. El flujo discursivo y el tremendo efecto colateral que ejerció el
Decreto de Guerra a Muerte, contribuyo de manera contundente a cambiar el
panorama del teatro de operaciones.
En la sumatoria de todos estos
elementos, se puede apreciar con bastante claridad, que el momento táctico y
estratégico estaba inclinado favorablemente a Bolívar y su Ejército Libertador.
En la comunión de todos los esfuerzos, radicó sensiblemente el continuo
movimiento del ejército como una maquina avasallante, cosechando triunfo tras
triunfo y desarticulando todas las maniobras realistas que se limitaron a
contener el avance patriota y replegarse a posiciones alternas en una continua
retirada, evitando así la batalla decisiva, situación táctica que no pudieron
relevar en Niquitao, Los Horcones y Taguanes, batallas que destrozaron
literalmente a las tropas realistas y sacaron del mando directo al líder
realista, por las graves heridas sufridas en batalla ¡Demostrando con esto! Que el liderazgo
español descansaba sobre un hombre, pero al salir este del escenario, no se
presentó un líder que le diera continuidad efectiva al flujo del comando, lo
que materializaría de inmediato la consolidación del liderazgo del ya aclamado
Libertador, que estaba en camino directo y con vía libre hacia la ciudad de
Caracas.
jueves, 4 de julio de 2013
ANÁLISIS CRÍTICO DE LOS SUCESOS DEL 5 DE JULIO DE 1811
Análisis crítico de los
sucesos
del 5 de julio de 1811
Escrito por: Teniente Coronel Edgar Alejandro Lugo Pereira
Especialista en Historia
Militar
Era necesario tomar una acción
inmediata para evitar que Venezuela en particular se subordinara a las
autoridades enviadas desde el reino español, con la certeza, que estas representaban
los intereses más oscuros de otra potencia colonial, en espera de obtener
beneficios económicos a merced de la provincia. Sin duda que los lideres
venezolanos en la impronta de defender sus intereses ganados por su relación
comercial con las autoridades españolas depuestas por Francia, generaron un
sentimiento contrario a lo esperado ¿Por que no independizarse?
Primariamente hacerlo de forma
paulatina buscando la aceptación de las cortes del rey español, y en el
imaginario colectivo del mantuanaje, obtener lo mejor de los dos mundos, ser
colonia y a su vez económicamente gozar de cierta autonomía generadas por un
espejismo de lealtad a la corona, que más tarde sería recompensada con un
status superior en lo que al comercio de ultramar generaría. En fin estaban
jugando definitivamente con fuego griego, cualquiera de los escenarios terminaría
muy mal, como ciertamente el año de 1812, lo demostraría.
El arribo a las costas
venezolanas del Generalísimo Francisco de Miranda y del Coronel de Milicias
Simón Bolívar, cambiaría definitivamente el curso de los acontecimientos que se
estaban conduciendo con indecisiones e imprecisiones por parte de la Junta
Preservadora de los Derechos del Rey Fernando VII. Hay que recordar que este
reyezuelo se encontraba igual que su padre Carlos IV, depuestos y confinados en
un castillo francés en Bayona, por decirlo correctamente, presos y cautivos del
Emperador Napoleón Bonaparte.
Sin embargo la moral del pueblo
español condujo a sus habitantes a enfrentar la ocupación francesa con una
guerra de guerrillas, desatando para las tropas invasoras un infierno
representado magistralmente para la posteridad, en grabados y pinturas por
parte de Francisco Goya, testigo presencial de los macabros acontecimientos.
Esta reacción más tarde, traería un corolario triste y ensangrentado de la
lucha por la independencia suramericana, alargando la tragedia social que en
principio, acabaría con gran parte de la población venezolana.
Analizando este escenario, las
lealtades se ponen a prueba, y a partir de julio de 1810, los criollos leales a
ultranza de la corona española apoyados completamente por el clero y gran parte
de la población general, logran alzar en armas a la Provincia de Coro y para
someterlos envían al Márquez del Toro a sofocar la rebelión realista, sin
embargo este intento patriota fracasa. Es allí cuando se impone la figura
militar del Generalísimo, que de inmediato parte en enero de 1811 a terminar la
maltrecha operación militar. A duras penas y con grandes esfuerzos, pudo
contener. Militarmente mostró la precariedad en donde se sustentaba el
incipiente movimiento independentista, que luego le llevaría a la debacle
absoluta.
Precisando el futuro por venir,
el 2 de marzo de 1811. Miranda ejerciendo presiones en todos los cabildantes de
la junta, logra concretar y declarar en sesión permanente el primer congreso,
derogando la figura de la junta preservadora, para iniciar las sesiones que a
la postre llevarían a declarar la independencia definitiva a través de la firma
del Acta de Independencia en contra de España, hecho acontecido en la tarde
caraqueña, del 5 de julio de 1811, considerado por muchos de los congresantes,
un documento de alta traición.
El coronel Bolívar en horas de la
madrugada del 4 de julio de 1811 ante la Sociedad Patriótica, (fundada
por Francisco de Miranda, con el objetivo de mantener la discusión por la
independencia absoluta de España, y presionar con los jóvenes líderes de los
movimientos emancipatorios allí congregados, a los congresantes muchos de
ellos, con intereses pro-españoles), expresaría lo siguiente:
“…No es que
hay dos Congresos. ¿Cómo fomentarán el cisma los que conocen más la necesidad
de la unión? Lo que queremos es que esa unión sea efectiva y para animarnos a
la gloriosa empresa de nuestra libertad; unirnos para reposar, para dormir en
los brazos de la apatía, ayer fue una mengua, hoy es una traición. Se discute
en el Congreso Nacional lo que debiera estar decidido. ¿Y qué dicen? que
debemos comenzar por una confederación, como si todos no estuviésemos confederados
contra la tiranía extranjera. Que debemos atender a los resultados de la
política de España. ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos
o que los conserve, si estamos resultados a ser libres? Esas dudas son tristes
efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse
con calma! Trescientos años de calma ¿no basta? La Junta Patriótica respeta,
como debe, al Congreso de la nación, pero el Congreso debe oír a la Junta
Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. Pongamos
sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es
perdernos. Que una comisión del seno de este cuerpo lleve al soberano Congreso
estos sentimientos…”
Sin embargo este grave impulso
tomo por sorpresa a los convocados para la sesión del 5 de julio, y ante el
congreso El Generalísimo con un arrollador discurso manifestó: “…Insisto
sobre la necesidad de ser independientes, de correr los riesgos y gozar de las
ventajas de la decisión. Este debate, el más sabio e importante que quizás la
América española haya presenciado, debe terminar con la declaración inmediata
de la independencia…” Logrando imponer
su autoridad. Miranda convence a todos los miembros del congreso, menos el
Padre Maya, realista recalcitrante, para que a la postre, firmaran el acta. Este
presbítero trato de abofetear al Generalísimo durante el proceso de
discusiones.
De inmediato se enardecieron las
barras exaltadas que fueron arengadas durante meses por las palabras encendidas
de nacionalismo y llenas de libertad sobrecogedora por parte de Bolívar, Ribas,
Montilla, Palacios, entre otros jóvenes radicales, miembros de la Sociedad
Patriótica quienes acompañando a las masas, se encontraban mezclados entre la
multitud, ejerciendo presión al populacho fuera del recinto donde los
congresantes definían la suerte del movimiento libertario, trayendo como
consecuencia la declaratoria de independencia absoluta de la Provincia de
Venezuela.
BOLÍVAR Y EL 4 DE JULIO DE 1811
BOLÍVAR Y EL 4 DE JULIO DE 1811.
Escrito por:
Tcnel (ret) Edgar Alejandro Lugo Pereira
Especialista en Historia Militar
Consideraciones previas.
A principios del siglo XIX, aun pesaba sobre la América con mucha fuerza y opresión el sistema colonial. Europa se encontraba enferma y convulsionada de tanta anarquía y desorden, como consecuencia del quebrantamiento del orden absolutista, gracias al grito de libertad, igualdad y fraternidad que la revolución francesa iniciada el 14 de julio de 1789 origino y permitió extender un manto de rebeldía incontenible a los confines del mundo occidental, propiciado en gran manera por un proceso liberador del pensamiento que estuvo enclaustrado por un régimen de control religioso bajo la egida del estado papal y su ejecutora mas lacaya y mordaz como lo fue, la Santa Inquisición.
Era menester entonces atacar con el poder monárquico y su aliado clerical, toda manifestación de rebeldía y de juicio crítico que pusiera en duda el status quo imperante para la época, sin embargo ninguna persecución, prohibición, amenaza, exilio o tortura podría contener el ansia de cambio que reclamaban, quizás instintivamente los pueblos subyugados por tan arteras conspiraciones tan complejas en su entramado pero tan vacías y simples en su utilidad.
Montesquieu, Voltaire, Turena, Abate San Pierre, Hobbes, Emmanuel Kant, Jeremy Bentham entre otros, concebían el mundo por venir como el encuentro de lo intangible lo etéreo, con lo científico, el método y el saber racional, ya bastaba de tanta superficialidad y estrechez del razonamiento humano que solo persiguió por cientos de años apagar la luz de ese verdadero poder divino en qué consistía la creación.
Juan Jacobo Rousseau desde el punto de vista de lo social por ejemplo, concebía la democracia como un gobierno directo del pueblo, por lo que desechaba la idea de un poder absolutista regentado por la aristocracia que predominaba para la época en Europa a la cual el aborrecía, sin embargo, por exclamar esas ideas, logran convertirlo en un paria de su propia tierra hasta el punto de ser desterrado de Francia en 1765, por sus ideas revolucionarias expresadas tácitamente en sus obras: El Emilio o de la Educación, y del Contrato Social.
El sistema el cual defendía, se basaba en que todos los ciudadanos eran libres e iguales y que podían manifestar su voluntad para llegar a un acuerdo común lo que Rousseau denominaba un contrato social. El diría entonces:
“…Toda ley que el pueblo no ratifica, es nula y no es ley y que la soberanía no puede ser representada por la misma razón que no puede ser enajenada…”
He aquí la causa de la inmensa influencia que ejercería Rousseau, ya que los filósofos al combatir la religión y todas sus estructurales morales, habían arrancado de los hombres la fe, bajo el peso de formalismos y banalismos, que más bien obstruían el acercarse a lo real a lo tangible sustituyéndola por lo etéreo y lo inalcanzable donde mora dios que él consideraba una panacea.
Rousseau concibe el paradigma del hombre encadenado en su novela El Emilio que es el fiel reflejo de lo que percibía de la sociedad de ese entonces y por ende había que erradicarlo, por lo que sus postulados conducen finalmente a profundizar que los pueblos y sus ciudadanos tienen el derecho natural de dictar su porvenir, ideas estas que se convierten en referencia preponderante en las generaciones que lo leerían y pondrían en práctica años más tarde, modificando para siempre la conducta y el devenir de los pueblos hasta la actualidad.
América, no estaba ajena a lo que sucedía en Europa, los conquistadores españoles, portugueses, ingleses y franceses, no se diferenciaban mucho de los que habitaban en sus comarcas, pero eran mucho más radicales y feroces en la idea de dominación y subyugación sin importarles el valor de lo descubierto y dominado, se dedicaron a violar y saquear los pueblos oprimidos en nombre de dios y de sus reyes.
Desconstrucción de las ideas del discurso de Simón Bolívar.
¡Trescientos años de calma no bastan! (Bolívar, S. 2010: 9), clamaría el Coronel Bolívar el 4 de julio de 1811. En esta expresión denota un grado de exaltación, pero también de grave frustración al ver que no se tomaban las decisiones más lógicas y radicales para garantizar un proceso liberador del coloniaje, a sabiendas que estaba profundamente amenazado por enormes indecisiones nacidas de imprecisiones que solo abrirían las puertas de la anarquía e inseguridades mas absolutas de un status quo amenazado por lo que más temían, perder sus privilegios coloniales. ¿Entonces de que libertad se estaba hablando en el Congreso y en la Sociedad Patriótica?
Quizás Bolívar, comprendía directamente las consecuencias que febrilmente sentía a partir de su regreso de Gran Bretaña, donde las voces más disimiles no concertaban una palabra que él sentía que le quemaba las entrañas y que deseaba escuchar “Unión” todos los involucrados tanto en la Sociedad Patriótica y el Congreso no alcanzaban un clima definitorio, y sabiendo que Simón para ellos representaba solo un apellido familiar poderoso que sería utilizado quizás para obtener financiamiento, fue que se armo de valor e hizo lo que cualquier joven adulto se atrevería a hacer: “ No es que hay dos Congresos”. (Bolívar, S. 2010: 9)
Con esta frase reta desde la Sociedad Patriótica, al mismo Congreso de indecisos y lacayos interesados, logrando desnudar de un solo golpe las verdaderas intenciones de los legisladores, quienes presumiblemente le daban larga al asunto de la independencia para esperar los acontecimientos que en Europa estaban ocurriendo y que en poco tiempo favorecerían al Reino Español, y por ende satisficieran a las clases dominantes, que estando dentro y fuera del Congreso apostaban por el fin de la correría libertadora.
Francisco de Miranda ya entrado en años, lleno de experiencia y de sabiduría, al abrirse la sesión en el Congreso en la mañana del 5 de julio, pone en discusión este punto e interviene con un discurso arrollador, lo que quizás obliga bajo presión de la Sociedad Patriótica y sus barras exaltadas clamando libertad, a realizar una votación que unánimemente, salvo un voto, da por declarada la independencia de la provincia.
Pero Bolívar no deja de increpar a sus adversarios, ya se ha ganado por derecho a los enemigos que le perseguirían durante toda su vida, su propia casta mantuana, ¿pero si lo sabía?, no le dio importancia, ya él era ganador ex profeso, simplemente porque logro posicionarse como una referencia política, cuando nadie quería apostar por él, incluso más adelante, el Generalísimo Francisco de Miranda dudaría de sus capacidades como combatiente, hasta que Simón logro en el campo de batalla convencerle de su inmensa equivocación siendo el sitio de Valencia, su primera campaña militar y su primer triunfo en armas.
En esta airada exclamación, concentra una corta y precisa andanada discursiva que hace impacto devastador en quienes le escucharon ese cuatro de julio de 1811, haciendo crepitar la hoguera del sentimiento patrio, que solo son capaces de encender aquellas almas sinceras y fieles creyentes de sus designios, ! Ya era la hora de hacer cumplir su juramento hecho en el Monte Sacro ¡
Simón temía a la indecisión, fue un sentimiento que le persiguió toda la vida hasta la muerte y por ello no se detenía, no vacilaba, aun después de equivocarse, retomaba el control de la situación, sin más resquemor ni remordimientos. Solo su conciencia y el batallarían por imponer la razón y la virtud sobre el carácter y sus impulsos, vendrían en sus recuerdos las enseñanzas de su amado Robinson y su característico filosofar aristotélico. En sus delirios, es que podían avizorarse sus conflictos, pero solo delirando es que se alcanzaba entender tanto encono y empeño por lograr sus objetivos. En Pativilca, nos muestra la magnitud de su discurso y su complejidad.
La inmensidad que alcanza Simón con este discurso, solo es comparable no por su extensión sino por su mensaje, con el discurso pronunciado en Angostura en 1819, es increíble cómo se describe su magnificencia discursiva al utilizar magistralmente los sentidos de quienes le escuchaban, llevándolos al pleno y claro convencimiento que había que construir una República solida, libre y soberana, buscando la integración de los pueblos para su beneficio y la paz. El Discurso de Angostura, contiene la síntesis del pensamiento republicano y liberal del Libertador.
En definitiva fue este proceso liberador de pensamiento, que ayudaría a sembrar las semillas de cambio en aquellas mentes privilegiadas que formo y protegió el sistema de gobierno imperante para la época, sin embargo, como si de un cáncer fulminante se tratase, el mismo cuerpo que combatió el ideal de cambio renacentista, permitió que la metástasis de la revolución hiciera estragos hasta hacer caer los grandes imperios absolutistas y llevarlos a una postración agónica del que hoy en día solo quedan raros vestigios de un pasado bochornoso y banal, pero a su vez transformándose en otro modelo más mortal y aniquilador, del cual la raza humana y todas las especies que habitan el planeta están bajo la amenaza de desaparecer para siempre.
Sin duda, Simón marca una premisa fundamentada en un solo deseo fundacional que convierte en una orden imperativa y furiosamente encomendada “Estamos resueltos a ser libres” (Bolívar, S. 2010: 9). En la necesidad de fomentar la unión, es lo que nos permitirá sostener la libertad, entonces surge otra premisa “vacilar es perdernos”, (Bolívar, S. 2010: 9). Es allí donde se muestra el carácter acerado y valeroso de un hombre con sentimiento de identidad patria y libertad, no vacila y no tiene miedo, aun sabiendo que esto en cualquier momento desventurado le podría costar hasta la vida.
CONCLUSION
Podemos inferir entonces, que el ser humano en la búsqueda de la verdad que lo hará libre, siempre se mantendrá persiguiendo de una forma u otra la panacea de una paz perpetúa que proporcione y ofrezca la mayor cantidad de felicidad posible a sus conciudadanos.
Sin embargo nuestro espíritu guerrerista y conquistador de alguna forma quizás animal e instintiva, nunca nos dará la oportunidad de acceder a ella, solo porque la naturaleza dominante y retadora nos impone una restricción y para poder vencerla sería necesario un profundo cambio socio cultural empezando por transformar los modelos de producción para permitirnos volver a las raíces de nuestra concepción humana y refundar los principios morales pregonados hoy en día, pero que lamentablemente no cumplimos por las ambiciones y visiones personalistas que individualmente practicamos, entonces podríamos preguntar lo siguiente:
¿Bolívar sentiría miedo a subir los peldaños de la escalera hacia la puerta de la libertad?
¡Simplemente “si”¡
Era un hombre modelado por las circunstancias en un tiempo de brutales transformaciones que destruirían el concepto de una sociedad feudal y abriría paso a la modernidad con sus vicios y virtudes como pasajeras permanentes de un pasado imposible de borrar de la memoria de los pueblos.
Todo héroe tiene miedo, solo que el logro convertirlo en arrojo, audacia y valentía, mientras que otros se dejarían arropar por el pánico y el terror, en fin era el hombre de las dificultades.
Simón era un visionario, un hombre fuera de su tiempo, un ser que buscaba la paz sin renunciar a la batalla, si de esta última, la paz dependía su existencia.
Referencias:
Bolívar, S. (2010). Doctrina del Libertador: Editorial Ayacucho y el Banco Central de Venezuela.
Historia Universal, Perenne, editorial cumbre, 1978, tomo IV.
Pereira, G. (2007). Simón Bolívar, escritos anticolonialistas. Fundación Editorial el Perro y la Rana,
Proclamas y discursos. (1984). Biblioteca de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, tomo I.
Polanco, T. (1994). Simón Bolívar, ensayo de una interpretación biográfica a través de sus documentos. Editorial Hurope, S.l. Barcelona España.
martes, 25 de junio de 2013
“Análisis crítico del ejercicio del investigador histórico y la preservación del patrimonio nacional”
Escrito por:
Teniente Coronel
Edgar Alejandro Lugo Pereira
Especialista en Historia Militar
Escribir sobre la historia patria venezolana hoy día, presenta grandes
retos y dificultades, especialmente en el manejo de las fuentes primarias de
información, las cuales permitirán tanto al investigador como al lector más
perspicaz, aproximarse en lo posible a los hechos narrados, y de esta manera
quizás, llegar a una conclusión la cual por lo general, se encuentra bajo una
niebla discursiva sospechosamente llena de presunciones, plagadas de errores
apreciativos resultado de la mala praxis investigativa.
Esto ha traído como
consecuencia, que nuestra historia esta desproporcionada en relación a las
realidades de un pueblo que a lo largo de un periodo de 200 años de ensayos
republicanos, ha sufrido en carne propia y ha pagado con sangre, los avatares
de su consolidación como nación identificada precisamente con un destino
fundido inmarcesiblemente con el grito revolucionario de:
…“Liberté, Egalité y Fraternité[1]…”
No es del todo erróneo
pensar ¿Si se aplicaran los estudios sociológicos a los fenómenos
historiográficos que hoy en día consumimos ávidamente, escritos en el pasado y
leídos por muy pocos en el presente? ¡Nos sorprenderíamos inmediatamente con lo
que hallaríamos!
Durante la consolidación
del Estado venezolano, hemos sido objeto continuo de un proceso de forjamiento
e imposición de corrientes historiográficas bajo la hegemonía absoluta de la
filosofía positivista, la cual nos ha marcado dolorosamente su criterio,
precisamente materializado en los investigadores históricos venezolanos y
extranjeros que hicieron realidad sus narrativas, navegando como corsarios
licenciosos sobre las memorias colectivas de un pueblo comprometido con su protagonismo
constante y dedicado, muchas veces y sin
saberlo, actores consagrados, silenciados por los intereses oscuros de castas
de poder de donde estos lustrosos navegantes provenían, dejando como resultado
una historia nacional muy maltratada, acomodaticia y ajustada a las corrientes
políticas del periodo caudillesco en turno.
Es menester en momentos
revolucionarios como este, abrir las alamedas del conocimiento real, no el
quijotesco, no el que esta épicamente narrado. Es hora de afinar el discurso y
apuntar hacia el horizonte de una historia realmente humana, escrita por
humanos y dirigida a seres humanos, que dicte los parámetros de la
responsabilidad historiográfica para las generaciones futuras y evitar la
sobredimensión de los acontecimientos que más temprano que tarde, quedaran
simplemente al descubierto, y sobre todas las demás, sacar del ostracismo a los
hombres y mujeres que lo dieron todo para construir esta patria grande, partera
de naciones y alma de los cuerpos inmolados en nombre de la independencia.
Es perturbador como y a
pesar de los esfuerzos que en esta materia ha puesto el gobierno nacional, y con
extrema urgencia estratégica, ¡la ola de la corriente histórica y del
revisionismo historiográfico no ha alcanzado la altura deseada[2]!
El problema radica principalmente en los pocos espacios que existen para
cultivar a los impulsores de estas corrientes. Y es el área de la investigación
histórica, una de las más débiles y menos populares.
El otro problema a afrontar es la mala preservación del acervo
histórico, ¡Salvando algunas distancias[3]!
Sin embargo, es urgente y necesario intervenir los documentos que se encuentren
en malas condiciones de preservación ejemplo de ello, son los archivos
coloniales, muchos de ellos están depositados en sótanos de las iglesias y
demás espacios eclesiásticos, esto aduce simplemente, porque era el clero que
llevaba los registros históricos de cuanto acontecimiento ocurría en sus
jurisdicciones, los libros de sepulturas, misales, casamientos, licencias,
nacimientos entre otros, que son verdaderas fuentes primarias para la
investigación y reacomodo del proceso histórico venezolano y más allá, es la
fuente de comprensión sociológica de la idiosincrasia y en ella radica nuestra
identidad y fortaleza.
…“No haremos el futuro grande que estamos buscando, si no conocemos el
pasado grande que tuvimos[4]…”
¡Esta aseveración es absolutamente lapidaria! ¿Quién más preocupado por
esta realidad? Hugo Chávez, elevo a los confines del razonamiento popular, las
consignas propias de la historia patria, haciéndola reverberar en las
conciencias de todos sus actuales dolientes.
No es para menos significativo pensar en el altísimo compromiso que
hemos heredado de sus manos, ¡Pues entonces hay que fortalecerla! ¡Es
urgente rescatar el acervo histórico general de la nación![5]
Para ello hay que refundar y sostener con presupuestos suficientes tamaña
empresa. Es necesario consolidar en cada región de defensa integral, grandes
centros de investigaciones históricas y semiológicas con su correspondiente
museo, y partiendo de allí, recopilar todo documento u elemento histórico que
se encuentre en mal estado, abandono y carente de doliente, aun estando bajo su
responsabilidad, además dé dar cabida a los investigadores nacionales e
invitados internacionales que participen en el armado del tejido histórico
nacional, de hecho manipulado, para invisibilizar muchos eventos y ocultar
responsabilidades, sustituyéndolas por otras realidades muy ajenas al sentir
nacional.
Sin duda alguna podemos inferir con toda justicia, la necesidad
impostergable de avanzar con prisa y sin pausa por los ejes de aproximación de
los objetivos aquí planteados, aprender de las mejores fuentes nacionales y
extranjeras sobre la conservación y preservación de los patrimonios nacionales
y sobre todo, la preparación del recurso humano en el proceso de su formación y
posterior capacitación para especializarlo en áreas tan disimiles del arte
universal, pero tan ligadas entre sí, que su abordaje y tratamiento requerirá
décadas de compromiso constante hasta que se logre estabilizar el patrimonio
nacional. Es nuestra responsabilidad y será el legado que entregaremos
celosamente a las generaciones futuras, que nos reclamaran gravemente por la
desidia y el olvido o reconocerán que hubo dolientes, y gracias a su empeño,
tendrán como definir contundentemente la palabra “Patria”, que en la
praxis etimológicamente originaria es “Legado”.
Cabe hacerse la pregunta: ¿Qué dejaremos como legado a las generaciones
por venir? Este y demás cuestionamientos nos dan una alerta, pero el compromiso
nos avizora el camino a seguir, ya existe una generación de jóvenes que están
comprometidos con diversas áreas de la investigación y hay que apoyarlos, sin
duda alguna los resultados serán positivos en una gesta que es tan dura como la
peor batalla que haya enfrentado “El Libertador Simón Bolívar”, gracias a su encono y tremenda responsabilidad,
lego a sus hijos américo-meridionales, su historia cifrada y recopilada en
innumerables tomos documentales donde reposa su obra, acción y pensamiento, tan
vigente y real como la vida misma, hecho que mantiene encendida la tea inmortal
de la revolución en su patria y allende fronteras.
La historia patria venezolana es una y es compartida, sus elementos
gloriosos están fundidos en el crisol de la guerra y forjados con herramientas
de paz. Sus artesanos, hombres y mujeres, cincelaron y pulieron la roca de la
nacionalidad, y donde el Estado asienta el gobierno bajo la constante
observación del poder originario “El soberano”.
[1]
José
Bálsamo, Conde de Cagliostro, mejor conocido como Cagliostro nacido en Palermo,
Italia en 1745, fue el primer masón que utilizó en la Revolución Francesa los
"Principios Universales de Libertad, Igualdad y Fraternidad" en un
discurso pronunciado en una Logia de la calle Platiére en París, y empezó
diciendo: "Comenzaremos por la Libertad, y ante todos HH no confundáis con
la independencia; no son dos hermanas que se parecen, sino dos enemigas que se
odian". … No hagáis, pues, de estas
tres palabras: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, solamente la divisa de Francia;
inscribidla en el lábaro de la humanidad, divisa del mundo... lasamotracia.com/samos/libertadigualdad.htm
[2]
Esta caracterización recoge algunos atributos
sobresalientes sobre el tema desarrollado, y nos conduce hacia el
enfrentamiento de una realidad abrumadora de la cual podríamos establecer
estrategias operacionales para su correcto abordaje y resolución. Debo expresar
mi gratitud al licenciado Duilio Medero del CEOFANB, por las estimulantes
discusiones sobre estos tópicos.
[3]
Expreso mi reconocimiento tácito al Archivo
histórico de la Procuraduría General de la República Bolivariana de Venezuela,
ejemplo a seguir sobre la materia de preservación y conservación de documentos.
[4]
Pensamiento
de Hugo Chávez, acuñado durante su alocución en el programa televisivo “Alo Presidente
Nro. 244” realizado en el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores el 15 de
enero de 2006.
[5]
Entiéndase como acervo histórico general, toda
fuente primaria de información, objeto artístico, mecánico, audiovisual o
manuscrito que sea de interés patrimonial para la nación.
lunes, 24 de junio de 2013
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