domingo, 22 de septiembre de 2013

BICENTENARIO DE LA MUERTE EN LA BATALLA DE BARBULA DEL CORONEL MANUEL ATANASIO GIRARDOT DIAZ


BICENTENARIO DE LA MUERTE EN LA BATALLA DE BARBULA DEL CORONEL MANUEL ATANASIO GIRARDOT DIAZ


Escrito por: Tcnel Edgar Alejandro Lugo Pereira
Especialista en Historia Militar

 
Prefacio

… Mí estimada amiga: doy a usted y a toda su familia mil enhorabuenas por los felices sucesos del valiente y afortunado Atanasio… Remito a usted una copia de los boletines del Ejército y el parte que dio Atanasio a Bolívar, que le ama y lo distingue como es de justicia… (Boletín)…La acción de Carache o de Agua de Obispos ha sido más brillante y de más ventajas que las de Monserrate y Ventaquemada: ha cubierto de gloria a Girardot y a sus oficiales. Creo que el Congreso lo haga Coronel y conceda un escudo de valor a la tropa y oficiales… (Fin del boletín) Saludo a mi amigo el Coronel Girardot…

Carta escrita el 2 de julio de 1813, por Don Antonio Villavicencio a la madre de Girardot para congratularla por la actuación de su hijo.

 
Hablar de nuestro héroe epónimo nos obliga a rememorar y refrescar realmente quien fue este hombre y porqué esta ahora con todos nosotros, quizás en la impronta del adalid de la libertad y su sacrificio a temprana edad, nos permitirá comprender, la altura del significado de las palabras “Deber Cumplido”.

Manuel Atanasio Girardot Díaz. Teniente Coronel de los Ejércitos de la Unión de la Nueva Granada, Comandante del 4to Batallón de Línea y de las Divisiones que componen la Vanguardia del Ejército de Operaciones del Norte, destinado a libertar a los oprimidos pueblos de Venezuela, de que es General en Jefe, el Brigadier ciudadano Simón Bolívar. Asumió su responsabilidad ante el destino y la historia, al encarar una hazaña digna de las leyendas épicas griegas de Ajax, Ulises y Leónidas. Hombre acerado y valeroso, nada era capaz de contenerlo, nadie era capaz de amedrentarlo, amante de la ofensiva napoleónica, Bolívar dio de sí, las más grandes alabanzas, ya que él era capaz de entender a cabalidad, las ordenes emanadas por el Estado Mayor durante la fase de planificación de la operación militar denominada: “Campaña Admirable”.

 Atanasio no comando por accidente o casualidad la vanguardia del Ejército Libertador. Bolívar sin dudarlo, le encomendó el empleo. Se veía reflejado el mismo en Girardot. Las proezas hechas por este fiel combatiente las envidiaba su comandante supremo, no por el hecho de carecer de su valentía, sino por el deseo de estar allí junto a Atanasio, en el fragor del combate, cuando las líneas se cerraban y la batalla era inminente, los corazones palpitaban con gran estrepito esperando el momento de la inmolación, era en ese instante que la voz del héroe hacia destemplar los nervios de sus soldados y con gallardía, dando el ejemplo con la moral y la acción, acometiendo las filas enemigas con tenacidad y decisión. No había espacio para la duda. No había fuente para el temor. Solo había una orden que a grito violento y descarnado se emitía constantemente la cual era “libertad”.

Simón Bolívar jamás volvería a tener a un comandante con dotes militares tan excepcionales, Girardot fue un líder de pocas palabras pero de gran peso moral, cuando se plantaba frente al enemigo, no había otro que le igualase y no habría otro que le superase, Girardot se ganó en batalla su bien merecido prestigio, lo que lo convirtió en hombre de confianza de Bolívar.

 Bolívar al inicio de la Campaña Admirable da fe de la valía que mostraba el Teniente Coronel Atanasio Girardot, antes de destacarse en la vanguardia que comandaría una vez iniciara la marcha de aproximación a territorio venezolano. Este hecho por demás demostrativo y contundente, nos muestra al Brigadier Bolívar enfrentando la disolución del Ejército de la Unión Neogranadina durante la sedición, conspiración y abandono cobarde del Coronel Castillo junto al Sargento Mayor Francisco de Paula Santander… “El Coronel Castillo ha mentido no solo en afirmar este hecho sino también en todo el contexto de su insultante oficio… “Miente en decir que él ha recibido el ejército en una verdadera disolución; porque estando compuesto este de los cuerpos del Comandante Girardot, Coronel Castillo y Cartagena, yo no puedo concebir que pueda haber disolución en el 4to Batallón, mandado por un tan hábil y benemérito oficial como Girardot[1]…

En las memorias del General Rafael Urdaneta, su compañero de lucha en Venezuela expresó lo siguiente: Girardot se hizo un lugar sobresaliente en todo el Ejército Libertador; su valor admirable le cubrió de gloria en los campos de Palacé, y renovó esta misma gloria en la Campaña de Venezuela.

Podemos hacer valer con absoluta claridad que este suceso, desmonta la teoría que han tratado de hacer valer los historiadores colombianos, que el General Bolívar dio libertad al territorio venezolano con tropas de la Nueva Granada, sin embargo la sedición del nefasto Coronel Castillo y de su secuaz Santander, hacen ver lo contrario, al abandonar a Bolívar en San Antonio del Táchira, dejándolo con no más de 600 soldados la mayoría de estos venezolanos, unos cuantos comandantes leales y entre ellos Girardot, quien decidió no seguir al cobarde coronel neogranadino y acompañar hasta su final trágico, a quien probadamente era su máximo líder militar.

El General en Jefe Rafael Urdaneta, dejo para la posteridad un recuento personalísimo hecho durante el desarrollo de la Campaña Admirable conocido como “Apuntamientos del General Urdaneta”[2] En esta narrativa nos describe como espectador en primera persona todos los acontecimientos relacionados con esta campaña militar. En el apuntamiento 21 nos comentó lo siguiente: Se provocó al enemigo, por cuantos medios se pudo, a que descendiera a la llanura… Al tercer día se descubrió al fin por los reconocimientos practicados por el E.M, la falta de Monteverde y la falta que los patriotas mismos no aprovecharan el descuido para atacar, para tomar el Cerro de Bárbula se dividió el ejército en tres columnas comandadas por Urdaneta, Girardot y D´Elhuyar… Un tiro perdido de los españoles quito la vida al Coronel Girardot en el mismo momento en que, vencida la subida, decía a Urdaneta: “Mire usted compañero como huyen esos cobardes. En el apuntamiento 22 describe: Había tal confianza en las tropas y en D´Elhuyar, que todo el resto de las fuerzas y el cuartel general se trasladó en la misma noche a Valencia llevando el cadáver de Girardot. La pérdida de este jefe había privado al Ejército Libertador de una de sus primeras columnas y el sentimiento fue tal que El Libertador para mitigar el dolor de la perdida, envió a un jefe granadino, con tropas granadinas para vengar su muerte y así sucedió. El Comandante D´Elhuyar batió completamente a Monteverde… Bolívar en Valencia completo los honores fúnebres de Girardot con un decreto en que no solamente quiso inmortalizar la memoria de aquel bizarro joven, sino despertar en sus compañeros el deseo de morir por merecer otro igual.

A continuación se transcribe el decreto emitido sobre la pérdida irreparable del Coronel Manuel Atanasio Girardot Díaz

  

LEY DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA

Para honrar la memoria del Coronel Atanasio Girardot (1813)

 "El coronel Atanasio Girardot ha muerto en este día en el campo de honor...

Las Repúblicas de la Nueva Granada y Venezuela le deben en gran parte la gloria que cubre sus armas, y la libertad de nuestro suelo. Vencedor en Palacé de un tirano formidable llevó por la primera vez el estandarte de la Independencia bajo las órdenes del general Baraya, a la oprimida Popayán. Las circunstancias extraordinarias de esta batalla memorable, la harán interesante, no sólo al mundo americano, sino a los guerreros valientes de todas las partes de la tierra.

El joven Girardot osó aguardar el ejército enemigo en número de dos mil hombres con setenta y cinco soldados en el puente del río Palacé. Tacón, el tirano de Popayán, no dudaba subrayar con aquellas fuerzas el extenso país de la Nueva Granada: destinó setecientos hombres para desalojar los defensores del puente; pero el nuevo Leónidas resolvió perecer antes con sus dignos soldados, que ceder un punto al poder del enemigo. La fortuna preservó su suerte de la desgracia de sus soldados que fueron todos muertos o heridos, y la victoria más completa premió su esforzado valor y virtud. Más de doscientos cadáveres regaron con su sangre aquel camino célebre para consagrar en caracteres terribles un monumento propio al genio guerrero del héroe. Hasta entonces la Nueva Granada no había visto un peligro mayor para su libertad recientemente adquirida, y las consecuencias del triunfo de Girardot salvaron a un tiempo a su patria de la esclavitud y del exterminio con que la amenazaba el tirano.

En la actual campaña de Venezuela, la audacia y el talento militar de Girardot han unido constantemente la victoria a las banderas que mandaba. Las provincias de Trujillo, Mérida, Barinas y Caracas, que perecían bajo el cuchillo o gemían en las cadenas, respiran libres y aseguradas por los esfuerzos con que él ha cooperado bajo las órdenes de los Jefes de la Unión. Le han visto buscar en estos campos a los ejércitos opresores, vencerlos intrépidamente, desafiando a la muerte por libertar a Venezuela. Hoy volaba a sacrificarse por ella sobre las cumbres de Bárbula, y al momento que consiguió el triunfo más decidido, terminó gloriosamente su carrera.

Siendo por lo tanto el coronel Atanasio Girardot, a quien muy principalmente debe la República de Venezuela su restablecimiento, y la Nueva Granada las victorias más importantes; por lo tanto, para consignar en los anales de la América la gratitud del pueblo venezolano a uno de sus libertadores, he resuelto y resuelvo lo siguiente:

 1.- El día 30 de setiembre será un día aciago para la República, a pesar de las glorias de que se han cubierto sus armas en este mismo día, y se hará siempre un aniversario fúnebre, que será un día de luto para todos los venezolanos.

 2.- Todos los ciudadanos de Venezuela llevarán un mes consecutivo de luto por la muerte del coronel Girardot.

 3.- Su corazón será llevado en triunfo a la capital de Caracas, donde se le hará recepción de los libertadores y se depositará en un mausoleo que se erigirá en la Catedral Metropolitana.

 4.- Sus huesos serán transportados a su país nativo, la ciudad de Antioquía en la Nueva Granada.

 5.- El cuarto batallón de línea, instrumento de sus glorias, se titulará en lo futuro el Batallón de Girardot.

 6.- El nombre de este benemérito ciudadano, se inscribirá en todos los registros públicos de las Municipalidades de Venezuela, como el primer bienhechor de la patria.

 7.- La familia de Girardot disfrutará por toda su posteridad de los sueldos que gozaba este mártir de la libertad de Venezuela, y de las demás gracias y preeminencias que debe exigir del reconocimiento del Gobierno.

 8.- Se tendrá ésta por una ley general, que se cumplirá inviolablemente en todas las provincias de Venezuela.

 9.- Se imprimirá, publicará y circulará para que llegue al conocimiento de todos sus habitantes.

Dado en el Cuartel General de Valencia, a treinta de setiembre de mil ochocientos y trece años, tercero de la Independencia y primero de la guerra a muerte; firmada de mi mano, sellada con el sello provisional de la República y refrendada por el Secretario de Estado"

 

Simón Bolívar.
 
Antonio Muñoz Tébar,
Secretario de Estado.
 

En cumplimiento de esta disposición, una procesión cívica y religiosa salió de Valencia el 10 de octubre pasando por los Guayos, Guacara, San Joaquín, Turmero, San Mateo, La Victoria, El Consejo, San Pedro y Antímano; efectuando misas en cada uno de los templos que se encontraban en el trayecto. Desde El Consejo, Bolívar se adelantó hacia Caracas, a fin de participar en el recibimiento del corazón del héroe colombiano a su llegada a la capital. Finalmente, ésta se produjo el 14 de octubre de 1813. Desde Antímano en cuya iglesia había sido depositada la urna, y a donde fueron a acompañarla Bolívar y las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, el cortejo se dirigió a la Catedral. Allí se realizó una misa solemne, siendo depositado el corazón de Girardot, mientras se terminaba el mausoleo definitivo, el cual se edificaría en la capilla de la Santísima Trinidad, perteneciente a la familia Bolívar.

Gracias al sacrificio de hombres y mujeres por mantener celosamente guardado el espíritu de la Libertad, Igualdad y Fraternidad[3]”, hemos remontado la cuesta hacia la cima del absoluto porvenir donde debemos basar nuestros planteamientos libertarios. Flaco y débil servicio a nuestro pueblo haríamos, si dejásemos a un lado e ignoraremos estas verdades, que cobran con cada día, cada semana, cada mes y cada año de la existencia que nos antecede, mayor fuerza y por ende mayor compromiso nacional. No dejemos que intereses oscuros e impíos nos arrebaten la obra de generaciones pasadas.

Que la pérdida irreparable del Coronel Manuel Atanasio Girardot Díaz, no quede en el baúl del recuerdo republicano o en la página de un libro olvidado. Él fue, es y será la inspiración cercana y verdadera de la tenacidad con que se nos caracterizará siempre a los hombres y mujeres de uniforme que heredamos y perteneceremos para siempre al impertérrito e imbatible “Ejército Libertador”

 

 



[1] Memorias del General Daniel Florencio O´Leary. Tomo XIII,  pág. 185. Publicaciones del Ministerio de la Defensa, 1981.
[2] Memorias del General Daniel Florencio O´Leary. Tomo VI,  pág. 285, 286. Publicaciones del Ministerio de la Defensa, 1981.
[3]  José Bálsamo, Conde de Cagliostro, mejor conocido como Cagliostro, nacido en Palermo, Italia, en 1745, fue el primer masón que utilizó en la Revolución Francesa los “Principios Universales de Libertad, Igualdad y Fraternidad”, en un discurso pronunciado en una Logia de la calle Platière en París, y empezó diciendo: “Comenzaremos por la Libertad, y ante todos HH no confundáis con la independencia; no son dos hermanas que se parecen, sino dos enemigas que se odian”… “No hagáis, pues, de estas tres palabras: Libertad, Igualdad, Fraternidad, solamente la divisa de Francia; inscribidla en el lábaro de la humanidad, divisa del mundo...”. Véase: lasamotracia.com/samos/libertadigualdad.htm

viernes, 13 de septiembre de 2013

Suerte que corrieron los heridos y enfermos de las Fuerzas Armadas Iraquíes durante la primera guerra contra Irak 1990-1991. (final)


Suerte que corrieron los heridos y enfermos de las Fuerzas Armadas Iraquíes durante la primera guerra contra Irak 1990-1991

(final)


Escrito por:

Teniente Coronel Edgar Alejandro Lugo Pereira

Especialista en Historia Militar
 

Es poco probable que lo sepamos, dada las condiciones de absoluta censura sobre este tema en particular tan comprometedor, que señala a las potencias beligerantes como violadores de facto de tales disposiciones jurídicas aceptadas por la comunidad internacional y que por mantener su supremacía en el control de las fuentes de energía en este caso el petróleo, no les importo en su momento histórico tales consecuencias, aunado al costo político y económico de enorme proporciones, implicaría activar tribunales internacionales para juzgar en primer plano, como se manejó la guerra y llevar a los responsables, hoy vencedores ante un jurado para que explicasen sus actos criminales. Una panacea desde el punto de vista de la realidad  del Nuevo Orden Mundial.

Desde allí se partiría para reinterpretar toda la norma jurídica y actualizarla a las nuevas vertientes del comportamiento social, para contener esta avanzada neocolonial que esta impactando a la humanidad, en sus más profundas bases ideológicas, económicas, políticas, militares y poder definitivamente evitar estas masacres sociales, que en nombre de los sentimientos nacionalistas de lideres autoritarios y de aquellos otros lideres que esgrimen una intención de imponer una paz perpetua acomodaticia a sus intereses colonizadores, pretenden subyugar a los pueblos oprimidos en nombre de la libertad, igualdad y fraternidad.

Es conocido por todos los organismos internacionales que asisten en materia del Derecho internacional Humanitario que el tratamiento de los heridos y enfermos durante la guerra del golfo en 1991 fue muy superficial, así lo hemos podido comprobar gracias a las filtraciones de agencias gubernamentales que han permeado a otras de carácter independiente como WikiLeaks, y nos han permitido conocer parte de los horrores de una guerra conducida a la postre sin ningún tipo de escrúpulo o sentimiento hacia las poblaciones y combatientes afectados. CNN, FOXNEWS, AL JAZZERA, entre otras fuentes informativas nos los demuestran, violando de hecho y de derecho al I Convenio de Ginebra, lamentablemente en la actualidad estas omisiones siguen sucediéndose, sin que ningún organismo pueda de alguna forma hacer cumplir las disposiciones establecidas sobre este particular.

Se hace imperioso observar la actuación de estos organismos, que sin el compromiso de acatar la norma internacional sobre el tratamiento de los enfermos y heridos por parte de cada uno de los beligerantes, hacen que su tarea sea cuesta arriba y por supuesto las leyes que establecen el derecho internacional humanitario sean imposibles de aplicar, trayendo como consecuencia el recrudecimiento de acciones en combate que atentan contra la humanidad.  

 
            “Las Partes en conflicto velarán por que la inhumación o la incineración de los cadáveres, hecha individualmente en la medida en que las circunstancias lo permitan, vaya precedida de un atento examen y, si es posible, médico de los cuerpos, a fin de comprobar la muerte, determinar la identidad y poder dar cuenta al respecto. La mitad de la doble placa de identidad o la placa misma, si se trata de una placa sencilla, quedará sobre el cadáver. Los cuerpos no podrán ser incinerados más que por imperiosas razones de higiene o por motivos basados en la religión de los fallecidos. En caso de incineración, se hará la correspondiente mención detallada indicando los motivos en el acta de defunción o en la lista autenticada de fallecimientos.

            Además, las Partes en conflicto velarán por que se entierre a los muertos honrosamente, si es posible según los ritos de la religión a la que pertenecían, por que sus sepulturas sean respetadas, agrupadas, si es posible, de conformidad con la nacionalidad de los fallecidos, convenientemente atendidas y marcadas de modo que siempre puedan ser encontradas. Para ello, organizarán, al comienzo de las hostilidades, un Servicio oficial de tumbas, a fin de permitir exhumaciones eventuales, garantizar la identificación de los cadáveres, sea cual fuere el lugar de las sepulturas, y su eventual traslado al respectivo país de origen. Estas disposiciones son igualmente aplicables a las cenizas, que serán conservadas por el Servicio de tumbas, hasta que el país de origen comunique las medidas que desea tomar a este respecto.

            En cuanto las circunstancias lo permitan y, a más tardar, al fin de las hostilidades, estos servicios se intercambiarán, por mediación de la oficina de información mencionada en el párrafo segundo del artículo 16, listas en las que se indiquen exactamente el lugar y la designación de las tumbas, así como los datos relativos a los muertos en ellas sepultados”[1].

Como podemos visualizar, los combatientes que se enfrentaron en el teatro de operaciones, poco manejaron o conocieron sobre el trato justo y humano que se le debe dar a sus pares con respecto a su accionar dentro del campo de batalla, recordándonos nuestros más bajos instintos animales sin embargo, el articulo 17 citado del I Convenio de Ginebra, da cuenta claramente de una verdad que fue deliberadamente transgredida luego que se retorno a la calma de post guerra, no se procedió según lo establecido a retirar los restos humanos de los combatientes del campo de batalla.

 
…Los miembros de las fuerzas armadas y las demás personas mencionadas en el artículo siguiente, que estén heridos o enfermos, habrán de ser respetados y protegidos en todas las circunstancias.
Serán tratados y asistidos con humanidad por la Parte en conflicto que los tenga en su poder, sin distinción alguna de índole desfavorable basada en el sexo, la raza, la nacionalidad, la religión, las opiniones políticas o en cualquier otro criterio análogo. Está estrictamente prohibido todo atentado contra su vida y su persona, en particular matarlos o exterminarlos, someterlos a tortura, efectuar en ellos experimentos biológicos, dejarlos deliberadamente sin atención médica o sin asistencia…[2]

 
CONCLUSIONES

Sin lugar a dudas, la Guerra del Golfo Pérsico es un capítulo de la historia que todavía no se ha cerrado y aparentemente, hechos que hacen suponer que la administración de Bush mintió sobre los motivos de participar en esta guerra, amén de ocultar deliberadamente el tratamiento de que fueron objetos tanto combatientes como no combatientes y las reiteradas violaciones al los convenios y sus protocolos respectivos  y que desde 1991 están presentes, no dejan de aparecer, haciendo necesario establecer una investigación seria y responsable, que permita juzgar en el futuro a todos los criminales de guerra cualquiera sea su procedencia.

La historia muestra que el gobierno estadounidense oculta la verdad. En el siglo XX y lo que va del XXI, para justificar virtualmente cada guerra, han emprendido campañas de operaciones psicológicas para silenciar y desvirtuar los motivos de cada conflicto que han emprendido, motivadas principalmente por la industria de la guerra y maquilladas posteriormente por el star sistema y la industria hollywoodense según los datos que entregamos a lo largo de este trabajo. Existen argumentos de sobra para pensar que los EE.UU. y los aliados de la coalición, violaron flagrante y sistemáticamente todos los derechos fundamentales del pueblo iraquí. Sin embargo el gobierno de Saddam Hussein hizo lo propio con sus connacionales por lo que no se le puede justificar. Cada actor violo sistemáticamente todas las leyes internacionales que tratan la materia y es muy lamentable que aún se persista en imponer la fuerza del aparato militar sobre los pueblos desprotegidos que lamentablemente son las víctimas directas de las ambiciones desmedidas de sus propios gobernantes.

 

BIBLIOGRAFIA

Los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, ediciones del Comité Internacional de la Cruz Roja, 1986.

Henckaerts, Jean. El derecho internacional humanitario consuetudinario, ediciones del Comité Internacional de la Cruz Roja, 2007.

“The Gulf War: How Many Iraqis Died?” Foreign Policy, marzo de 1993, 108-25.

 

THE NEW YORK TIMES. New York, Estados Unidos, miércoles 25 de Julio de 1990 y lunes 24 de septiembre de 1990.

 

Google images Gulf in war 1991.

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Capitulo II, Artículo 17. Heridos y enfermos del I Convenio de Ginebra.

 
[2] Capitulo II, Artículo 12. Heridos y enfermos del I Convenio de Ginebra.

 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Suerte que corrieron los heridos y enfermos de las Fuerzas Armadas Iraquíes durante la primera guerra contra Irak 1990-1991 (cuarta parte)




Escrito por:

Teniente Coronel Edgar Alejandro Lugo Pereira

Especialista en Historia Militar

Mientras las fuerzas Aliadas presentaron un parte de guerra que comprendía 79 muertos, 21 heridos, 45 desaparecidos y 9 prisioneros de guerra; las bajas estimadas de Irak se calcularon en el orden de los 80.000 a 100.000, efectivos militares de las cuales el mayor porcentaje fue causado por el persistente bombardeo aéreo durante los 43 días que duro esta guerra.

EI resultado fue inevitable, cuando la ofensiva terrestre comenzó a mediados de febrero, encontró mínima resistencia y rápidamente la coalición avanzó desde Arabia Saudita hasta el Río Éufrates. La magnitud de la victoria  en toda la campaña en general fue manifestada por la proporción increíble de elementos militares iraquíes hambrientos y desmoralizados que se rendían sin presentar batalla.

Bajo el derecho bélico la responsabilidad de proteger a los no combatientes en el teatro de la guerra, corresponde al atacante, al defensor y a los propios no combatientes, y de acuerdo a los usos generalmente aceptados, los no combatientes deben observar un grado razonable de precaución, alejándose de los objetivos u operaciones militares.

             “Una fuerza atacante no puede identificar específicamente como objetivos a no combatientes o bienes civiles, pero tampoco se permite que el defensor los coloque en zonas habitadas por civiles o cerca de objetos protegidos, para esconderlos o protegerlos contra el ataque.” [1]

Sin embargo el desconocimiento de estas normas por parte de los combatientes iraquíes al usar a civiles, bienes civiles y objetos culturales para proteger objetivos militares legítimos,  hacían incumplir sus obligaciones como signatario de los convenios de Ginebra, exponiendo a riesgos adicionales a sus propios ciudadanos, los bienes particulares de éstos y el patrimonio cultural de la civilización mundial. Situación muy bien aprovechada por las fuerzas estadounidenses al dar como justificado, el saqueo del patrimonio cultural iraquí, cometido alevosa e irresponsablemente por los comandantes de las unidades de maniobra, quienes en sus trenes logísticos enviaban a la zona de retaguardia cuantiosos tesoros que en la actualidad reposan en depósitos en territorio de la unión y en manos de agentes privados para agenciar criminalmente su subastas a coleccionistas interesados en poseerlas. Se le exigió al gobierno iraquí por parte de las fuerzas de la coalición, tomar medidas para aislar a los civiles de los objetivos militares. Desgraciadamente esto no ocurrió y los daños materiales y pérdidas humanas se incrementaron exponencialmente.

            “Las infracciones graves a las que se refiere el artículo anterior son las que implican uno cualquiera de los actos siguientes, si se cometen contra personas o bienes protegidos por el Convenio: el homicidio intencional, la tortura o los tratos inhumanos, incluidos los experimentos biológicos, el hecho de causar deliberadamente grandes sufrimientos o de atentar gravemente contra la integridad física o la salud, la destrucción y la apropiación de bienes, no justificada por necesidades militares y efectuadas a gran escala, ilícita y arbitrariamente”[2].

En la operación Tormenta del Desierto hubo poco respeto por las leyes humanitarias internacionales, incluso se obviaron las Convenciones de Ginebra de 1949. La infraestructura civil fue bombardeada y las denuncias por parte de la Media Luna Roja no se hicieron esperar, en conjunto con las ONG’s, acusando al gobierno estadounidense de usar deliberadamente todo su poderío militar contra la infraestructura civil de Irak, especialmente al sistema de tratamiento de aguas, con el propósito manifiesto de distorsionar la vida civil en todo el país.

Hay más pruebas señalando a las fuerzas de la coalición de violar los derechos humanos. Apuntar contra la población civil y usar bombas de dispersión constituyen claras violaciones a las Convenciones, aunque para esa fecha no existía prohibición de este tipo de munición, en 2008 se presentó ante el CICR y los países miembros de la ONU, una convención sobre el uso de estas municiones, que de ser aprobadas, eliminarían del arsenal la fabricación, tenencia y uso de las mencionadas. El número de civiles muertos producto del uso indiscriminado por parte de la coalición de estos artefactos explosivos, podría ser del orden de miles. Sin embargo, debido al control que ejercieron los países de la coalición sobre los medios de comunicación y sus informaciones,  no se podrán conocer estas realidades por un largo periodo de tiempo, hasta que los responsables directos de tanta ignominia hayan dejado de existir.

Por lo tanto, no debería sorprender que, en los preparativos para una situación de este tipo, el gobierno de Bush en su momento histórico haya influenciado a la Corte Penal Internacional con gran determinación antes de que ésta comenzara su tarea de juzgar a los acusados de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, como ya sucedió con el juzgamiento y ejecución de Saddam Hussein y muchos de sus ministros y colaboradores.

¿Cómo se podrá comprobar desde el punto de vista del Derecho Internacional Humanitario, los convenios y sus protocolos, que de alguna manera se respetó el derecho de los ex combatientes y población civil durante el desarrollo del conflicto armado?

 

Continuará…

 



[1] Los artículos 13 al 26 del convenio GC contenían las disposiciones que protegen a toda la población civil. Los artículos 27 al 149 del GC reglamentan el trato de los civiles protegidos. Más específicamente, el artículo Z8 del GC dispone que un civil "no puede ser utilizado para inmunizar determinados lugares o zonas contra las operaciones militares." Irak, por ser signatario de los convenios de Ginebra, tenía la obligación de respetar esta norma. 
[2] Capitulo IX, Artículo 50. Infracciones graves del I Convenio de Ginebra.

martes, 10 de septiembre de 2013

Suerte que corrieron los heridos y enfermos de las Fuerzas Armadas Iraquíes durante la primera guerra contra Irak 1990-1991 (tercera parte)



  

Escrito por:

Teniente Coronel Edgar Alejandro Lugo Pereira

Especialista en Historia Militar

           

El hecho que conmueve a la comunidad internacional, es la aparición en televisión de un niño británico, donde Hussein lo hacía referirse a las condiciones en que se encontraban los prisioneros. Utilizaron al pequeño para probar que Irak estaba tratando bien a los extranjeros sin embargo, el rostro del infante demostró al mundo el severo pánico que sentía al estar frente al líder iraquí, catalizando de inmediato la atención mundial y acelerando la intervención armada en ese país. Hussein había cometido un error de apreciación imperdonable.

Irak continuaba llevando a cabo su plan y nadie hacía nada al respecto. La Primer Ministro de Inglaterra Margaret Thatcher, expreso su descontento por la respuesta lenta y recatada de los países europeos ante lo cual, Saddam accede a la liberación de mujeres y niños pertenecientes a los cuerpos diplomáticos para que regresen a sus países.

Al materializarse la invasión a Kuwait, comienzan cinco meses de campañas diplomáticas. El 16 de Octubre de 1990, Hussein le declara al New York times que el 2 de Agosto, día de la invasión, el rey de Arabia Saudita culpaba a Kuwait y no Irak del conflicto y el mismo día, Bush le exigió a Saddam 48 horas para asegurar la retirada iraquí. El 3 de Agosto Hussein voló a Bagdad y recibió los acuerdos de retirarse de Kuwait, siempre y cuando la liga árabe no lo condenara ni pidiera la intervención de países extranjeros. Cuando el líder iraquí regresó a su país, el gobierno egipcio y los saudíes ya condenaban su acción y una fuerza expedicionaria estadounidense navegaba rumbo a Arabia Saudita antes de ser formalmente requeridas. Hussein dijo haber confirmado estas aseveraciones recientemente por sus propios medios. Se había creado una alianza entre Estados Unidos, Egipto y Arabia Saudita.

Los gobiernos de Inglaterra y Estados Unidos se unieron para poner fin a la situación. Uno de los problemas en tratar con Hussein, pese a la firmeza mostrada por el Presidente Bush y la Primer Ministro Thatcher, era su convencimiento de que los americanos nunca accederían a realizar un enfrentamiento para defender a un país extranjero si gente americana pudiese resultar herida. El tema dividió a la nación en dos mitades y los argumentos a favor y en contra de una guerra comenzaron a debatirse desde los primeros días de enero de 1991. El 12 de dicho mes, el Congreso votó a favor de permitir una intervención por parte del gobierno de Bush. La guerra comenzó cuatro días después. La operación se conoce con el nombre de Tormenta del Desierto y la maniobra norteamericana fue aplastante. Si bien Irak no fue ocupado en ese momento, quedó sometido a inspecciones por parte de la comunidad internacional según la resolución 687 de abril de 1991, destinadas tanto a desmantelar su arsenal de armas de destrucción masiva, (nunca encontradas y usadas como excusa para invadir a Irak en 2003) además de determinar su potencial para el desarrollo de armas nucleares y prevenir su fabricación.

            “Los iraquíes no habían sido derrotados. Las doscientas mil bajas iraquíes se redujeron a cerca de un quinto de esa cifra, tal vez a no más de ocho mil muertos”.[1]

 

Repercusiones del conflicto desde el punto de vista del I Convenio de Ginebra.

Como hemos leído, el tratamiento de los heridos y enfermos según el marco jurídico sobre el cual se investiga no puede desclasificarse y separarse del resto de las consecuencias de una campaña bélica, porque todos sus elementos están intrínsecamente relacionados entre si, no existen estudios que indiquen con veracidad a excepción del CICR, sobre el manejo de los heridos o enfermos en esta operación denominada Escudo y  Tormenta del Desierto.

Sin embargo nos remitimos a los partes militares en este caso de la coalición que dejaban entrever que los elementos armados de las fuerzas militares iraquíes se entregaban o simplemente desertaban de sus posiciones de avanzada ante la arremetida de la coalición apoyada en su superioridad aérea indiscutible, así como también por el enorme apoyo logístico y tecnológico que desplegaron los planificadores militares para asegurar la victoria en el campo de batalla.

La mayoría de los componentes de la  Guardia Republicana  con más de la mitad de los mejores blindados del ejército iraquí y el 70% de las tropas, según los análisis de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), escaparon al norte de Basora y no resultaron ni muertos ni capturados. Las reservas de munición de la mayoría de las unidades terrestres no disminuyeron seriamente porque ocurrieron muy pocos enfrentamientos. Muchos elementos que fueron destrozados en la guerra, salvo los aviones de combate, han sido reemplazados a lo largo de los años.

 Los eventos acontecidos desde la guerra han mostrado que nuestro conocimiento sobre las capacidades de Irak en materia de armas nucleares y químicas/biológicas era deplorablemente inadecuado. Aunque tales armas continúen bajo el monitoreo de las Naciones Unidas su número es menor de lo que se creía y no han sido destruidas ni totalmente puestas fuera de servicio.

La mayoría de las tropas rendidas a las fuerzas de la coalición, se entregaban por los efectos de las operaciones psicológicas que durante 5 meses previos al 15 de enero de 1991, fecha tope que las Naciones Unidas dio como ultimátum para que el gobierno de Saddam Hussein depusiera su actitud bélica y ordenara la retirada de sus tropas de Kuwait.

Estas tropas eran de inmediato desarmadas y llevadas a la zona de retaguardia o de seguridad que establecieron los elementos de policía militares en Arabia Saudita agrupándolos en campos de prisioneros muy semejantes a los instalados en la franja de gaza en Cisjordania, con los mínimos requerimientos disponibles para su manutención (agua, alimentación y control sanitario) sin embargo por la magnitud de estos desplazamientos no representaron mayor coste para las fuerzas de la coalición, ya que los números eran por decirlo manejables. Estos ex combatientes estaban mentalmente derrotados, pero la mayoría de las tropas de Saddam Hussein se habían replegado hacia el interior de Irak.

La coalición golpeó duramente a la fuerza armada iraquí durante más de 38 días quebrantando su moral y quitándole el deseo de continuar en la lucha. Cuando las Fuerzas Terrestres y Navales iniciaron su ofensiva, prácticamente no encontraron resistencia significativa, como lo demuestra el alto número de rendiciones que en tres días alcanzaron una cifra superior a los 50,000 hombres, sin contar las deserciones y el reducido número de bajas en el lado Aliado.

           

Continuará…




[1] Para diversos análisis de las bajas y tropas capturadas iraquíes, véase US Department of Defense, Conduct of the Persian Gulf War, Final Report to Congress (Washington, D.C.: Department of Defense, abril de 1992); Thomas A. Keaney y Eliot A. Cohen, Gulf War Air Power Survey: Summary Report (Washington, D.C.: Government Printing Office, 1993); Análisis de RAND citado en James A. Winnefeld, Preston Niblack y Dana J. Johnson, A League of Airmen: US Air Power in the Gulf War (Santa Mónica, Calif.: Rand, 1994), 159; estudios de George W.S. Kuhn, Alfred Hashim y Anthony Cordesman referenciado en Triumph without Victory, 406-8; y John G. Heidenrich, “The Gulf War: How Many Iraqis Died?” Foreign Policy, marzo de 1993, 108-25.

lunes, 9 de septiembre de 2013

GUERRAS MODERNAS Y OPERACIONES PSICOLOGICAS


LA GEOPOLÍTICA SOCIAL COMO NUEVA DISCIPLINA DE LOS ESTUDIOS GEOPOLÍTICOS

La Geopolítica Social de Hugo Chávez

Escrito por: Edgar Alejandro Lugo Pereira
M.Sc. en Historia Militar
IAEDEN, septiembre 2013

Escribir sobre Hugo Chávez es una tarea prodigiosa y a la vez retadora. Pues, ¿Cómo imprimir ideas sobre un personaje histórico que en vida construyó un legado proyectado para las generaciones futuras?

¿Cómo establecer parámetros de comprensión historiográficos, sin tomar en consideración lo intrincado que significa tratar la obra de un ser humano en cuerpo presente y con todos los mecanismos del poder vibrando en armonía y sincronización perfectas?

Por ello vamos a revisar una faceta de un liderazgo incuestionable, basándonos primordialmente en la alquimia de los sentidos, la pasión abrumadora del amor incondicional y bien correspondido de un pueblo, así como de la maquinaria de pura voluntad de millones de seres humanos, que con su energía consumaron la realización de un sueño tan complejo como la vida misma.

El gran enfrentamiento

Para combatir el modelo económico del capitalismo era necesario presentar un espejo para darle batalla, y no conformarse sólo con reflejar sus ataques en una clásica y agotada estrategia de defensa por imitación, sino responder con la mayor potencia posible sus andanadas ofensivas, buscando con el contraataque, causarle tanto o más daño del que pretendía obtener nuestro enemigo al agredir a su contendor, trayendo como consecuencia el debilitamiento de su sistema de avasallamiento en todas sus facetas. ¡No hay escenario de confrontación más odioso y recalcitrante que estar en completa incertidumbre!

Cuando hacemos referencia a la “Geopolítica Social”, Hugo Chávez logró rescatar los planteamientos históricos legados por los defensores y activistas en pro de la materia social. Él entendió tácitamente, previo análisis y comprensión de las corrientes filosóficas del pensamiento formal y de las corrientes del pensar cotidiano representado en la vida del ciudadano común, que el efecto contundente del éxito de cualquier plan estaba sustentado en ganarse la voluntad de los pueblos, no de sus sistemas. Es la gente quién necesita ser inspirada, las estructuras en sí, carecen de sentimientos; de allí podemos suponer la perfección de las instituciones, los seres humanos son imperfectos, y en esas imperfecciones, se encuentran las brechas para debilitar los modelos políticos, económicos y sociales, agresores de la sociedad.

Para eso se requiere la construcción de un mapa mental que defina claramente la geografía contentiva del funcionamiento del sistema susceptible de ser atacado. Infiriendo que Hugo Chávez en el proceso de creación política de su pensamiento, pudo observar las fisuras que el óxido de la ineptitud política cubrió. No era de extrañar que se adelantara a los acontecimientos que más temprano que tarde, provocarían la materialización de las peores amenazas que atentarían de hecho contra la estabilidad de un Estado absurdo y lento en sus progresiones sociales, que no supo, ni pudo, ni quiso identificar, para corregirlas a tiempo.

¿Qué son los sistemas sin la participación directa de los seres humanos, de la gente que los dirige? ¿Qué han pretendido los tecnócratas de la actualidad conseguir con la invisibilización y banalización de las sociedades sometidas a un proceso de erosión de sus valores, sustituidos constantemente por someros espejismos de abundancia y paz consensual emanados de pseudo valores del mercado?

Máximos logros para pruebas extremas

Hugo Chávez como planificador estratégico pudo hilar fino, entretejiendo las fibras sociales que se encontraban desmadejadas, enredadas y anudadas bajo el peso del olvido de la conciencia de los gobernantes, responsables de garantizar precisamente que no se dañara el tejido social de sus conciudadanos. Hecho fatal que nos condujo desde principios de la década de 1970 hasta finales del año 90, irremediablemente hacia un proceso de anarquía política muy bien dirigido por los poderes hegemónicos del orbe, bajo el signo de una permanente e indetenible corrupción, erosionando a la sociedad venezolana hasta convertirla prácticamente en un conglomerado de despojos sociales, estructura deshumanizada y sin conciencia histórica.

Estos elementos en la actualidad constituyen claves estratégicas fundamentales, para doblegar el espíritu nacional, el sentimiento patriótico, y da por hecho la cancelación del ejercicio de la soberanía de los pueblos, que buscan sobrevivir en el concierto de naciones.

Era de suponerse, cuando de conciencia política se trata, que surgiría un conductor popular con un raciocinio político superior a lo esperado por los arquitectos sociales burgueses, los cuales iban a recibir su absoluta derrota, ante el poder del mismo razonamiento pero a la inversa (arquitectura popular), cabalgando furiosa, desde las profundidades de los sentimientos de un pueblo decepcionado por los mismos hermanos que debían protegerlo, pero convertidos en verdugos gracias al poder del gran capital; se encargarían de castigarlos duramente.

Los pueblos clamaban en silencio, resistiendo con estoicidad los avatares de las tormentas desatadas por la codicia de un enjambre de oligarquías depredadoras, que sólo deseaban seguir alimentando su pasión por el ego representado en rancios abolengos de un pasado absurdo y colonizador. He aquí, entonces, el elemento catalizador de toda una geopolítica social creada por Hugo Chávez, con la idea suprema de proteger a la ciudadanía américo-meridional y de otros continentes, de los embates agresivos y destructores de las ambiciones de los neocolonizadores, que han desarrollado una estrategia mordaz y confiscadora de la conciencia de los pueblos, apostando todos sus recursos de dominación, conduciendo a las sociedades afectadas hacia la desaparición de su identidad, sustituyéndola por antivalores representados en el consumismo, el mundo del entretenimiento, la frivolidad, el debilitamiento de los sistemas educativos y la negación absoluta de sus propias realidades.

Por tal geopolítica social novedosa, entendemos en un primer esbozo categorial. “Todos aquellos discursos y desempeños políticos de esencia bolivariana y liberadora, dinamizadores de lo social, cuyo objeto es producir y ejecutar estrategias plurales de ruptura de las hegemonías que pretenden el sometimiento de los pueblos”.[1]

Hugo Chávez no sólo generó los principios básicos de este enfoque, sino que lo ejecutó con tal maestría, que difícilmente podrá ser superado en la habilidad política y comunicacional con que la llevó eficazmente a la práctica. Partiendo de modelos geopolíticos, podemos inferir que lo más importante para Hugo Chávez, fue sin duda el ser humano, no los sistemas.

Al atender las necesidades del pueblo entendiendo en el proceso sus carencias y sus sufrimientos, logró tomar el control de la situación social para satisfacerla de manera sistémica. Todo en el proceso revolucionario debía tener una lógica de ejecución. Es por lo que actualizó sin cesar el sentido del proverbio clásico: “¿Por qué darle el pescado a la gente? Hay que entregarle la caña y enseñarle a pescar”. Él comprendió definitivamente, la importancia estratégica de someter los sistemas sociales al servicio de los pueblos, esto fue un éxito imposible de ser superado por ningún modelo existente hasta la fecha y continuará consolidándose en la medida que los gobernantes de las naciones hermanas lo pongan a prueba, generando un efecto aglutinador de voluntades que sumadas en un proceso ideológico liberador ha convalidado de hecho y de derecho, un nuevo mapa geopolítico, donde las naciones involucradas en el proceso, han dejado bien claro su intención de no retorno.

Con tal fin se han creado las organizaciones hechas a la medida del espíritu de colaboración en los ámbitos políticos, económicos y sociales, permitiendo a la vez, la creación de los instrumentos necesarios que fortalecerán la articulación de los sistemas a través de las políticas de Estado diseñadas para cada fin.

En veinte (20) años han nacido en América tantas organizaciones de carácter integracionista, que han apaleado de manera literal, todas las intenciones de imponer políticas foráneas de intromisión supranacional. La Organización de Estados Americanos está cuestionada y se ha convertido en una oficina burocrática y con una gran carencia de credibilidad para resolver alguna discrepancia seria en la región.

La ONU, a pesar de los grandes esfuerzos y recursos que en materia de resolución de conflictos ha empeñado, tiene al Medio Oriente, Asia y África en permanente estado de beligerancia, algunos de estos países -Irán y Corea del Norte- con un marcado peligro de desencadenar una guerra nuclear, por parte de las potencias occidentales agresoras, que traería consecuencias terribles de carácter global e irreversible. La América Meridional, como lo clamaría el Padre de la Patria “El Libertador Simón Bolívar”, debe conformar una confederación de Estados que puedan oponerse a cualquier amenaza que atente contra la prevalencia de la paz en la región. Ése era su gran proyecto político inconcluso. Sin embargo, es Hugo Chávez quien materializa definitivamente los caminos de la integración de los pueblos américo-meridionales, y algo de trascendental importancia: marcó el sendero de cualquier otro pueblo del orbe que desee abrazar los preceptos de lo pluricultural, la libre determinación, la justicia social y la paz.

Esta fuerza expande los límites de la dimensión sociológica de la geopolítica, lo cual conceptuaríamos como capital para una “Geopolítica Social”. PETROCARIBE, ALBA, CELAC, ASA, UNASUR, TELESUR, Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE), entre otros mecanismos políticos, sociales y culturales, forman parte del sistema de socialización activa que le ha permitido a Venezuela, fortalecer su posición como elemento de integración y de liderazgo geopolítico, más allá de las corrientes académicas rectoras de la materia.

¡Esto es excepcional! Está fuera de los parámetros que los tecnócratas han utilizado para analizar el caso venezolano.

¡Esto es tener el poder originario! El 5 de marzo de 2013, fue una fecha ratificadora del mensaje de paz, amor e integración social en el ámbito mundial del hombre que sensibilizó a la humanidad.

Durante diez días, se dieron cita en Venezuela más de 50 jefes y jefas de Estado, cancilleres, ONG, organismos supranacionales, colectivos sociales de diversas tendencias, representantes religiosos, y sobre todo el protagonista principal: el pueblo soberano, el hombre y la mujer de calle, el niño y la niña que los acompañaban, todos con el corazón completamente abatido por la pérdida, pero a su vez resucitando la esperanza en cada latir, en cada respiro, en cada mirada llena de compromiso histórico con las generaciones por venir y con el peso de la responsabilidad de mantener el legado reivindicador de los pueblos, garantizando su omnipresencia. 

He aquí el compromiso rotundo que Hugo Chávez adquirió con la humanidad. ¡Estábamos escasos de héroes! Él con sus circunstancias propias y ajenas, trascendió a los altares de las conciencias de los pueblos del mundo, como el hombre bueno, el del corazón sensible, el hombre solidario transfigurado en amor de madre-padre, el soñador de la patria grande, la patria de Bolívar. Soñador irredento de una geopolítica social enaltecedora. En fin… 

“…Otro hombre vencedor de las dificultades…” [2]

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[1]Esta caracterización recoge algunos atributos sobresalientes para construir una definición rigurosa de geopolítica social. Es una primera aproximación a este objeto, y escapa por lo tanto al alcance de este artículo, cuyo énfasis reside más bien en presentar la vigorosa conexión entre lo cognoscitivo y la praxis que operó en el Comandante Presidente Hugo Chávez a propósito de problemas de la construcción del mundo pluripolar. Debo expresar mi gratitud al Licenciado. Duilio Medero, del CEOFANB, por las estimulantes discusiones sobre estos tópicos

[2] Parafraseando a Miguel Acosta Saignes en su obra Acción y utopía del hombre de las dificultades, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1977. [Libro galardonado con el Premio Extraordinario “Bolívar en Nuestra América”, 1977.]

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Suerte que corrieron los heridos y enfermos de las Fuerzas Armadas Iraquíes durante la primera guerra contra Irak 1990-1991. (segunda parte)




 
Escrito por:

Teniente Coronel Edgar Alejandro Lugo Pereira

Especialista en Historia Militar
 

Antecedentes del conflicto

 
La historia de la primera guerra de Irak comienza en 1990, cuando el gobierno de Saddam Hussein se propuso ocupar Kuwait, con el fin de tener el control de sus campos petroleros. Kuwait, es el tercer país con mayores reservas del Medio Oriente, siguiendo a Arabia Saudita e Irak. Sin embargo, las propias reservas de petróleo y los billones de dólares ganados por la producción anual, no fueron suficiente para cubrir las masivas deudas de Irak. Este país se había enfrentado durante ocho años contra Irán en una guerra que había resultado a la postre muy mal, económica y políticamente para ambos contendores pese a lo cual, Saddam Hussein la proclamó como una victoria y detuvo los enfrentamientos armados. Al final de dicho conflicto, Irak debía más de 61 mil millones de dólares a Kuwait,  a otros estados árabes y bancos occidentales.

Hussein le había ordenado bajo amenaza de invasión dos cosas a Kuwait: Anular el préstamo de guerra a Irak y ayudarlo a elevar el precio mundial del petróleo. Consecuentemente los kuwaitíes se negaron rotundamente y en secreto entraron en conversaciones con los estadounidenses, para lograr su protección. Mientras tanto, El líder iraquí insistía en que Kuwait estaba elevando el precio del crudo en exceso en detrimento de la cesta petrolera iraquí y que este exceso, acompañado de una sobreproducción mundial, habían derrumbado el valor del petróleo  causándole a Irak una pérdida que superaba los 14 billones de dólares en ingresos nacionales por la comercialización del crudo.
 
El 23 de Julio de 1990, Hussein le dijo al embajador estadounidense en Kuwait, April Glaspie, que Irak no quería los precios demasiado altos para el petróleo. A esto, Glaspie respondió lo siguiente: Tenemos muchos americanos a los que les gustaría ver los precios subir sobre los 25 dólares, ya que vienen de estados productores de petróleo “We have many americans who weld like to see the price go above S25 because they come from oil-producing states”[1].

El 26 de Julio de 1990, la OPEP se reunió en Suiza acordándose allí, disminuir la producción con el fin de elevar los precios. El día 29 de,  George Bush (padre), se opuso a un intento del Congreso de su país para para restringir las ventas de granos norteamericanos a Irak, como sanción directa en contra de Saddam. Nada hacía suponer que Estados Unidos intervendría en la crisis. ¡Estaba claro!  Saddam Hussein fue un producto de la CIA durante los años 70, y el director de este organismo supra nacional de inteligencia operativa y estratégica era precisamente Bush. Dos días más tarde, delegados de Kuwait e Irak se reunieron en Arabia Saudita para discutir diplomáticamente las demandas iraquíes.

Mientras tanto Irak había movilizado y concentrado alrededor de 100.000 tropas en la frontera con Kuwait. El número de militares que oponía el emirato kuwaití eran de apenas 20.300 hombres, la relación era aproximadamente de 3 a 1, entre tanto, Saddam disponía para la fecha del 4to ejército más poderoso en el mundo, contando con más de un millón de hombres armados, entre fuerzas regulares y tropas de milicia, lo que en orden de combate significaba 20 a 1. La intimidación militar fue seguida por una promesa hecha por Hussein al presidente de Egipto, Hosni Mubarak, de que Irak no usaría la fuerza en contra de Kuwait, si este ultimo cumplía con sus demandas.

El 1 de Agosto, la delegación iraquí abandonó las negociaciones en Arabia Saudita. Al día siguiente Irak invadió y ocupó Kuwait. Una vez en el emirato, las fuerzas armadas de Irak actuaron brutalmente contra la población, robaron las reservas de los bancos del país, saquearon museos, enviando a Irak muchos bienes de consumo. Kuwait no pudo hacer nada contra las fuerzas iraquíes.

El 3 de Agosto, Estados Unidos anunció el envío de fuerzas navales al Golfo Pérsico, en respuesta a la pretensión de Saddam de invadir a Arabia Saudita. En ese momento. ¡No había fuerza militar en el área capaz de detener a Hussein! Si éste decidía atacar, Estados Unidos se vería obligado a responder. Afortunadamente, Irak no atacó a los saudíes.

Continuara…




[1] THE NEW YORK TIMES. New York, Estados Unidos, miércoles 25 de Julio de 1990 y lunes 24 de septiembre de 1990.